• Dic. 15, 2013, media noche

Hay entrevistas de entrevistas. La última vez que me preguntaron algo que me dejó en jaque no fue hasta hace unas semanas vía skype cuando una oficial de comunicación de nacionalidad mexicana me preguntó de qué hablan los muchachos de mi país. Y yo me he quedado paralizado por al menos 35 segundos antes de emprender una disertación surrealista mientras pasaban mil ideas por mi mente. ¿Podrían responder esto ustedes? Yo podría decirle de lo que hablo yo y mis compas, pero, ¿los muchachos de mi país? Fue alucinante.

 

A los muchachos y muchachas de mi país podríamos segmentarlos en tres tipos, me aventuré a decir; los primeros, una inmensa mayoría preocupada por solventar sus necesidades básicas cuyas conversaciones a lo mejor rondan esta cotidianidad. Un segundo grupo adormecido por la industria del entretenimiento, la religión y la militancia de partidos políticos, animados por intereses personales y por promesas, a menudo, tras ellos hay todo un sistema organizativo dirigido por momias que logran sus objetivos gracias a la movilización masiva de estos.

 

Y un tercer grupo, esos que critican, reflexionan y apuestan por otra realidad nacional, pero cuyas luchas yo llamo “luchas de cervezas y marchas”, pues las disertaciones y reflexiones ocurren en una cafetería universitaria o un bar, y la máxime de su activismo (lamentablemente) se concreta en una marcha, un post en un blog o un banner en las redes sociales.

 

El esfuerzo de estos últimos se ve diluido por aquellos “líderes” que con la justificación de no haber conocido otra forma de “poder” o “dirigir” repiten los mismos vicios de esas macroestructuras como el gobierno en sus pequeños movimientos, organizaciones y demás.  Entonces así tenemos una juventud segmentada y perdida en conversaciones. Nada más que eso: conversaciones.

 

Aventurarme a responder esa pregunta derivó en esta reflexión, a lo mejor querían saber nuestros temas de conversación en general, los temas que nos preocupan como las tarjetas TUC, la reformas, la violencia hacia las mujeres o descubrir tristemente que nada de esto nos preocupa más que resolver el problema que tenemos en frente: ganar nuestro pan de cada día.

 

 

www.ruizwaldir.blogspot.com

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