• Dic. 19, 2013, media noche


Muchas de las intoxicaciones alimentarias pueden ser prevenidas por el consumidor. ¿Cómo? Haciendo una elección idónea del lugar donde compra los alimentos y leyendo las etiquetas de los productos preenvasados.

El derecho a la alimentación es uno de los ejes fundamentales sobre los cuales se erige la protección al consumidor; en este caso, tan importante es el acceso a los alimentos, como la inocuidad de los mismos. Sobre esto último existen numerosas normas técnicas cuyo propósito es garantizar la salud del consumidor.

Todo consumidor, antes de ingerir alimentos en un establecimiento, debe cerciorarse si en ese local se cuenta con un certificado de salud emitido por el Ministerio de Salud, que avala la condición ideal de los manipuladores de alimentos.

De ahí, que no deberían manipular alimentos aquellas personas que padezcan de infecciones dérmicas, lesiones tales como heridas y quemaduras, infecciones gastrointestinales, respiratorias u otras susceptibles de contaminar el alimento durante su preparación.

Asimismo, si es posible, el consumidor puede hacer su valoración, según la norma técnica obligatoria para quienes manipulan alimentos, con base en los siguientes principios: aseo personal, uñas recortadas, limpias y sin esmalte, cabello corto, limpio, cubierto por gorro, redecilla y otros medios adecuados. Deben usar tapaboca y ropa de trabajo limpia (uniforme, delantal), botas, zapatos cerrados y guantes si la actividad lo requiere. Estos mismos requisitos son válidos para quienes trabajan en los quioscos escolares.

En cuanto a los productos preenvasados, es indispensable leer la etiqueta con la finalidad de verificar si estos aún se encuentran dentro de su período de consumo y si poseen registro sanitario. En este particular, es trascendental destacar que existen algunos productos que, por su naturaleza, no se exige que dispongan de fecha de vencimiento; ejemplo de estos son: las frutas, hortalizas frescas y tubérculos que no hayan sido pelados, cortados o tratados de otra forma análoga; vinagre, bebidas alcohólicas que contengan el 10% o más de alcohol por volumen; productos de panadería y pastelería que por la naturaleza de su contenido se consumen, por lo general, dentro de las 24 horas siguientes a su fabricación.

Además, es importante leer el nombre del alimento y la lista de ingredientes; esto, con la finalidad de determinar si alguno de ellos nos puede causar algún tipo de alergia (por ejemplo, según la norma técnica de etiquetado de productos preenvasados, se ha comprobado que algunos alimentos e ingredientes causan hipersensibilidad, entre ellos: huevos y productos de los huevos, pescado y productos pesqueros, maní, soja [soya] y sus productos, leche y productos lácteos [incluida lactosa], nueces de árboles y sus productos derivados).

En cualquier caso, el consumidor puede prevenir problemas de salud por la ingesta de alimentos. Basta con dedicar un poco de tiempo para hacer una elección correcta.

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