• Dic. 23, 2013, media noche

El Banco Mundial afirma que el 80% de la población total del planeta vive con menos de 10 dólares al día, o sea US$300 al mes. Aunque existen muchos puntos de vista sobre cuáles son las mejores fórmulas para reducir la pobreza, es ampliamente aceptado que el crecimiento económico sostenido es la mejor arma para combatirla, pero el solo hecho de crecer no garantiza ni una reducción, ni una mejor distribución de la misma.

Según Martin Ravallion, de la Universidad de Georgetown, y Shaohua Chen, del Banco Mundial, la elasticidad crecimiento de la pobreza es de cerca del 3%. O sea que un aumento del 1% en el ingreso medio debería resultar en una reducción del 3% en el nivel de pobreza. Dicho esto, la evidencia efectiva ha demostrado que esta reducción no siempre aplica para todos los países.

La monumental investigación de Agnus Maddison, “La economía mundial; una perspectiva milenaria”, apunta que la época de mayor crecimiento económico mundial se dio entre 1820 y 1992, cuando, a pesar de un crecimiento de cinco veces en la población mundial (de un poco más de un billón —un millón de millones— a mas de cinco billones), el producto interno bruto del planeta creció 40 veces, y el ingreso medio aumentó ocho veces. En ese período, el ingreso per cápita creció desigualmente entre países y regiones, así como en los diferentes sectores dentro de cada país.

Las regiones que más crecieron en esa época dorada fueron Europa Occidental y Norteamérica. Entre 1920 y 1993 los países que componen la zona euro pasaron de un per cápita de US$2,973 a US$16,034, creciendo más de 5 veces, mientras que los Estados Unidos de América (EE.UU.) cuadruplicaba su ingreso per cápita en el mismo período hasta US$23,616. En cambio Iberoamérica, logrando casi triplicarlo, solo alcanzó US$4,784. Pero, aunque la población mundial ya era más rica, la desigualdad aumentó.

El coeficiente de Gini es una medida de la desigualdad de distribución de los ingresos de la población de un país, el cual varía entre 0 (para un ingreso perfectamente distribuido) y 1. Cuanto más cerca de 1 es el coeficiente, más desigual es la distribución. Si tomamos el coeficiente de Gini para los 42 países de los que se tiene datos desde 1900, este refleja un aumento en la desigualdad de 0,40 en 1900 a 0,48 en el 2000.

En resumen, en el último siglo la población mundial viviendo en condiciones de pobreza extrema (menos de US$1.25 al día) se ha reducido del 75% a un poco más del 20%, pero la desigualdad se ha elevado al punto de que el 20% de la población mundial recibe el 75% del ingreso mundial, mientras el 40% más pobre solo recibe el 5% de ese ingreso.

Para el execonomista en jefe del Banco Mundial, el francés François Bourguignon, mientras la distribución de la riqueza de un país sea más desigual, la elasticidad crecimiento de la pobreza será menor. Por eso, ante aumentos en el ingreso real la pobreza no disminuirá tanto como sí lo haría en países donde la desigualdad es menor.

Esta información nos lleva a dos conclusiones: Los países no solo deben crecer para disminuir la pobreza, sino también aplicar políticas que disminuyan la desigualdad (educación, salud, estado de derecho, etc.) y, segundo, mientras mayor es la desigualdad, mayor deberá ser el crecimiento económico para poder lograr disminuir la pobreza.

Se ha estimado que un 1% de aumento en los niveles de ingreso podría lograr un decrecimiento de 4.3% en la pobreza en países con baja desigualdad, mientras que solo conseguiría un 0.6% en países muy desiguales.

En el caso de Nicaragua, que durante el siglo 20 casi triplicó su ingreso per cápita y alcanzó un pico de US$3,349 en 1977, solo para perderlo y caer hasta la mitad (US$1,280) en 1993, el coeficiente de Gini es 0.405 (muy desigual) y la población viviendo en la pobreza (Poverty Head Count Ratio at US$4 a day) se ubica en el 69%, por lo que a una tasa de crecimiento del PIB de 5% y un crecimiento poblacional del 1.2%, el país necesitará unos treinta años de crecimiento ininterrumpido para eliminar la pobreza. Como referencia, según datos del BCN, la tasa de crecimiento promedio del PIB per cápita en los últimos 18 años ha sido de 3.8%. Hay mucho camino por recorrer; tal vez este es el motivo por el cual nuestro Presidente quiere quedarse en el poder de manera indefinida… Necesita muchos años para terminar la tarea.

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