• Dic. 22, 2013, media noche

El 25 de noviembre, volví a usar mi bicicleta por Trujillo. Debo ser honesto y confesar que poco después de escribir mi último post dejé de usar la bicicleta. Quedó estacionada en el patio y parecía el comienzo de la vida de una bicicleta estacionaria. Tenía muchas excusas para no usar la bicicleta: el stress del trabajo, la falta de condiciones para usarla en Trujillo, no tener carriles exclusivos, inseguridad vial, falta de estacionamientos, calles sin buena iluminación, etc.

 

Foto por Trujillo_Rocks (Miguel Tirado)

 

Lo cierto es que todo buen propósito debe ir acompañado de un elemento clave: el verdadero compromiso con uno mismo.

 

He vuelto a leer el post que escribí y, la verdad, me leo y parezco una persona coherente, pero muy poco consecuente, puesto que “abandoné mi bicicleta de Trujillo”. Por coincidencia, en estas últimas semanas varios amigos me preguntaron si seguía andando en bicicleta, a lo que muy apenado contestaba que ya no lo hacía. Claro está, acompañaba mi respuesta con las excusas que he mencionado líneas arriba.

 

¿Pero qué me motivó a usarla nuevamente? Pues la propia necesidad de poder transportarme.


Hoy, al salir de casa para ir al trabajo, me di cuenta que no tenía monedas ni billetes chicos para pagar el taxi, mi medio de transporte en Trujillo desde que dejé mi bici. Además, eran las ocho de la mañana y no iba a encontrar fácilmente un taxi libre. Al notar que avanzaba la hora, pensé en las alternativas para irme y opté por coger la bicicleta.

 

Tal como era de esperarse mi bici estaba en mal estado, los cambios no funcionaban bien y la bici hacía un ruido extraño. Resulta que la tuve que dejar en un centro técnico que reparaba bicicletas. (Puedes leer más sobre este cuento en el blog de biciudades).


Montado de vuelta en la bicicleta, iba disfrutando del paseo. El reencuentro fue buenísimo. Ahora, me movilizo con mi bicicleta nuevamente, estoy adoptándola como mi medio de transporte.

 

El BID, a través de la Iniciativa Ciudades Emergentes y Sostenibles, sigue apoyando a la ciudad de Trujillo en el tema de movilidad. Específicamente ha contratado a la consultora IDOM (española) para que elabore a nivel de proyecto el sistema de bicicletas públicas para la ciudad. Este proyecto estará enfocado para que las personas que asisten a las universidades (hay cuatro en Trujillo) cuenten con esta alternativa de transporte. Este sistema, que aún se está diseñando, contará con carriles de bicis y estaciones ubicadas estratégicamente.

 

Como un avance reciente se tienen identificadas las calles y avenidas por donde circularía este sistema. Además, se tiene un insumo importante para el éxito de este proyecto: la percepción de los jóvenes universitarios a través de una encuesta realizada por la consultora. Esta encuesta tuvo 1.500 encuestados y encuestadas, estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT), Universidad César Vallejo (UCV) y Universidad Privada Antenor Orrego (UPAO). Esta encuesta se realizó durante tres días en el mes de setiembre de este año y tuvo como resultado un dato muy auspicioso de acuerdo a la siguiente pregunta:

 

¿Con qué probabilidad utilizarías un sistema de bicicletas públicas, si estuviese implementado?


Como se aprecia en el cuadro, más del 60% de los estudiantes encuestados usaría el sistema de bicicletas públicas, una cifra muy alentadora. Además, encuestados y encuestadas manifestaron que para usar este sistema requerirían (según este orden): ciclovías, veredas anchas y calles tranquilas.

 

En las siguientes semanas la consultora estará compartiendo los resultados de esta encuesta que tiene datos muy alentadores.

Por lo pronto seguiré reforzando la consecuencia en mí y manteniendo la coherencia.

 

Esta columna originalmente fue publicada en el Blog Ciudades Emergentes y Sostenibles. del Banco Interamericano de Desarrollo

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