• Dic. 30, 2013, media noche

Durante muchos años, las calles de las ciudades y las carreteras del Ecuador se llenaban de niños durante los días anteriores a la Navidad. La gran mayoría venía de comunidades rurales. Deambulaban en grupos pequeños, timbrando de casa en casa o parando vehículos para “pedir las navidades”. La mendicidad infantil mostraba su rostro más desgarrador en los días previos a las fiestas de diciembre, recordándonos a los ecuatorianos las grandes inequidades que persisten en el país. Además del golpe a la dignidad que debe acarrear para cualquier ser humano la actividad de mendigar, estos niños  se exponían a todos los riesgos asociados a moverse solos por una ciudad o una carretera.

Sin embargo, la prevalencia de la mendicidad infantil en Ecuador durante la época navideña se ha reducido en años recientes. Esto no es producto del azar sino el resultado de una iniciativa relativamente sencilla pero bien pensada desde  el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES).

La idea nació en el año 2010, a través de la Campaña “Navidad Digna y Solidaria”, que tras su éxito inicial, se transformó en un programa nacional permanente que busca erradicar la mendicidad y el trabajo infantil. La iniciativa original partió de la premisa de identificar las comunidades expulsoras y receptoras de mendicidad.

En estas comunidades, por un lado, se realizaron campañas de sensibilización a la ciudadanía a través de los medios de comunicación masiva para solicitar su colaboración a través de dos tipos de acciones. Las acciones preventivas buscaron desincentivar la mendicidad y el trabajo infantil, evitando la compra de los productos que venden los niños trabajadores de la calle y la entrega de limosnas. Las otras acciones intentaron movilizar la solidaridad de la ciudadanía y canalizar donaciones hacia puntos centrales. Las donaciones recibidas en estos puntos se trasladan hacia las comunidades expulsoras de mendigos y se las entrega directamente a los ciudadanos más vulnerables sin poner en riesgo su seguridad.

Según datos del propio MIES, en 2013 esta iniciativa logró movilizar apoyos que llegaron a más de 9.200 personas. Si nos imaginamos que la mitad de estas personas pudieron ser mendigos, estamos hablando de un resultado importante.

Los desafíos para erradicar la pobreza extrema y reducir la desigualdad en el Ecuador y en la región son complejos y de una magnitud considerable. No obstante, iniciativas como la de la Campaña “Navidad Digna y Solidaria” demuestran que incluso acciones relativamente sencillas pero bien pensadas pueden reducir la prevalencia de experiencias estacionales de mendicidad y la exposición de niños y otros grupos vulnerables a los riesgos asociados con ésta.

Esta semana, millones de hogares latinoamericanos y caribeños celebrarán la Navidad. Con motivo de estas fiestas, enviamos a nuestros lectores un saludo afectuoso y nuestros deseos que el 2014 sea un año para seguir construyendo juntos una región más próspera, más equitativa y ¿por qué no?  También más solidaria.

 

Esta columna fue publicada originalmente en el blog Primeros Pasos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). #BIDDesarrolloInfantil

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