• Dic. 30, 2013, media noche

Quería comentarles algo que me llamó mucho la atención en una conferencia en la ciudad de Concepción en el sur de Chile, sobre Ciudades Habitables, donde tuve la oportunidad de presentar lo que estamos haciendo con la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES): el extraordinario grado en el cual la ciudad se ha recuperado del terremoto del 27 de febrero del 2010. Este sismo alcanzó un grado de 8,8 en la escala de Richter, siendo el sexto más grande registrado en el mundo desde 1900, causando grandes estragos. ¡La ciudad se movió (literalmente) más de 3 metros hacia el oeste! No sólo el terremoto fue catastrófico, sino que el tsunami que se produjo al poco rato fue causante de mayores daños y pérdidas de vida en toda la zona costa costera desde Concepción al norte.

Hoy el centro de la ciudad y sus alrededores se ven plenamente restaurados. La infraestructura vial ha sido reconstruida en su totalidad. Se ven nuevos polos de desarrollos comerciales e inmobiliarios. Por supuesto que aún persisten problemas. Hay sectores costaneros de la ciudad vecina de Talcahuano sin reconstruir, y el traslado de familias de bajos ingresos a nuevos sitios en la periferia de la ciudad ha generado nuevas demandas de transporte y aumentos en los tiempos de viaje y congestión.

 Cabe destacar que el Gran Concepción es en realidad la aglomeración de 10 comunas – Concepción, Coronel, Chiguayante, Hualpén, Hualqui, Lota, Penco, San Pedro de la Paz, Talcahuano y Tomé (esta última de gran importancia por ser donde nació mi abuelo materno), en la que habitan cerca de 1 millón de personas. Ello exige coordinar activamente la actuación de 10 alcaldes, además del gobierno regional, y de las autoridades de Santiago, tarea que por supuesto no es fácil ya que cada uno tiene su ámbito de acción, autonomía y recursos, muchas veces superpuestos o con vacíos. Por mucho que Chile este acostumbrado a tener terremotos, el esfuerzo mancomunado que aquí se ha hecho es mayúsculo.

No obstante, resultó muy entretenido presenciar de la discusión de los alcaldes presentes en el panel del evento, la “amistosa” rivalidad entre Talcahuano, Concepción y otras ciudades (incluyendo Santiago), situación que seguramente se repite con las otras comunas. Las relaciones de amor-odio tienen una explicación histórica:

 Concepción fue fundada por Pedro de Valdivia en 1550, y desde sus inicios fue el polo central de actividad de la colonia en el sur de Chile. El rio Biobío que la bordea, era el límite natural con las comunidades mapuches cuyos territorios fueron definitivamente colonizados recién a mediados del siglo XIX. En esta ciudad, O’Higgins proclamó en 1818 la independencia definitiva de Chile. En esas fechas también surgió un movimiento federalista que intentó convocar una constitución que pusiera a Concepción a la par con Santiago. Este intento fue aplastado militarmente, y hasta la fecha existe un visible resentimiento por el gran poder y recursos que acumula Santiago, y que afecta notablemente lo que sucede en Concepción.

En los años treinta y cuarenta del siglo XX esta región tuvo un notable progreso por la instalación y desarrollo de grandes fábricas textiles, de loza y otras manufacturas, una gran siderúrgica en Talcahuano, además de la expansión de la minería del carbón en la zona costera de Lota. Muchas de estas actividades desaparecieron como consecuencia de la acelerada apertura de la economía desde mediados de los años setenta, perdiéndose completamente las fuentes de empleo de la ciudad. Al día de hoy la actividad económica se centra en el comercio, las universidades, pesquería  y principalmente el sector forestal.

Concepción probablemente no califique como ciudad emergente, por cuanto su crecimiento ha sido relativamente limitado en los últimos 20 a 30 años. Sin embargo, es evidente que aplicar las metodologías que promueve la ICES puede ser una gran oportunidad para recuperar la coordinación de las autoridades de este territorio y lograr formular una visión estratégica de lo que quiere la ciudad y priorizar las principales intervenciones públicas que son necesarias.

 

Esta columna originalmente fue publicada en el Blog Ciudades Emergentes y Sostenibles.  del Banco Interamericano de Desarrollo

 

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