• Dic. 30, 2013, media noche

“¡No rompas tu carrito!”, dijo la madre de Marcelo. “No lo estoy rompiendo, mamá. ¡Lo estoy arreglando! Y no es un carro, es un camión de bomberos y apaga incendios”, respondió Marcelo mientras se concentraba en hacer un agujero en el techo del carrito con un pequeño destornillador. Necesitaba con urgencia un camioncito para sus bomberos imaginarios, de modo que planificó agujerear el techo de su carro de juguete para engancharle una escalerita de madera. Sin la escalera, los bomberos no podrían apagar incendios. “Marcelo, si rompes ese carro no tendrás uno nuevo”, repitió la madre en un tono severo.

Tantas veces los niños enfrentan el riesgo de ser castigados por romper algo. Este es un ejemplo de las dinámicas a las que están acostumbrados desde temprana edad. En la escuela o en otros contextos, romper cosas está mal. Pero el ejemplo de Marcelo representa un proceso de destrucción creativa: Marcelo adapta las cosas que tiene para resolver un problema o una limitación que enfrenta. Y al no vacilar en romper y replantearse el uso de su carro de juguete, crea una solución innovadora.

Noventa y cinco por ciento del equipo médico de los hospitales públicos en los países en desarrollo se importa del mundo desarrollado y en su mayor parte se vuelve rápidamente inutilizable, debido a la falta de repuestos y personal entrenado para reparar los dispositivos”.

En respuesta a esto, José Gómez-Márquez, un oriundo de Honduras y director de  Little Devices en el MIT, con el apoyo del Laboratorio de Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo creó “MEDIKits” en los pueblos de Ocotal y Jinotepe en Nicaragua. Los MEDIKits se basan en el siguiente mecanismo: innovar adaptando materiales simples para resolver desafíos sociales en las áreas marginadas. Los MEDIKits son un paquete de instrumentos modulares básicos que, a través de diferentes combinaciones, permiten a los trabajadores sanitarios realizar actividades como diagnósticos y análisis de laboratorio en comunidades remotas.

El equipo del MIT trabajó con los beneficiarios locales para enseñarles a adaptar por sí mismos los instrumentos. Se invitó a los participantes a romper contenedores o cortar mangueras de suministros no utilizados, por ejemplo, como forma de reducir su temor a dañarlos. Luego se les enseñó cómo adaptar o modificar el equipo con las piezas, en ausencia de facilidades de reparación adecuadas. Lo que resultó fue un equipo de profesionales sanitarios que aprendieron a resolver los problemas que enfrentan a diario en su trabajo con los pacientes, usando instrumentos improvisados a partir de otros materiales o productos.

“Tuve que pedir autorización al director del hospital para obtener el equipo de ultrasonido que no había sido utilizado en meses. Estaba cubierto de polvo, abandonado en la bodega del hospital. Queríamos ver cómo se podía arreglar. Pero es difícil hacer estas cosas porque vivimos en un contexto cultural donde se nos castiga por tocar los objetos incluso si los que tomamos están rotos o son inservibles”, afirmó uno de los participantes en el curso.

“Este es mi otoscopio” dijo Alfonso Moncada Guillén, un médico de cabecera que participó en el curso. “Lo fabriqué yo mismo y funciona con un cargador de celular. Es feo, pero funciona perfectamente”.

Los MEDIKits demuestran a los usuarios que pueden hacer incluso dispositivos complejos con componentes asequibles, y adaptarlos para satisfacer sus necesidades médicas. Un cartucho desechable para vacunas inhalables facilitaría inocular a los niños contra el sarampión. Un helicóptero de plástico inspiró un nueva manera de suministrar a los niños medicamentos contra el asma.

Los participantes recibieron cajas de MEDIKits con instrumentos que pueden ser usados para exámenes de laboratorio en lugares donde no hay electricidad. Con MEDIKits pueden realizarse diagnósticos y análisis de laboratorio en las más remotas áreas con tan solo unas pocas tiras de papel.

En estas Navidades tus hijos han recibido muchos regalos. Esta es una buena oportunidad para que se transformen en la nueva generación de innovadores reformando sus juguetes viejos o reinventando usos para los nuevos.

 

Adaptado de “Social Innovation: The experience of the IDB’s Innovation Lab”, Banco Interamericano de Desarrollo. Diciembre, 2013.

Carlos Guaipatin es un especialista sénior de la División de Competitividad e Innovación del Banco Interamericano de Desarrollo.

Esta columna fue publicada originalmente en el Blog Gente Saludable  del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

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