• Ene. 13, 2014, media noche

En 2004 – 2005 tuvimos 132 homicidios en Escocia, un nivel demasiado elevado según los estándares europeos occidentales. ¿Qué hicimos?

En 2004 creamos la Unidad de Reducción de Violencia (VRU, por sus siglas en inglés), una unidad policial que utiliza el modelo de salud pública para desarrollar e implementar tácticas efectivas para reducir la violencia, trabajando conjuntamente con diversas facetas, como la educación, la salud, la vivienda, y de la mano de las organizaciones sociales.

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La violencia es prevenible pero las soluciones basadas en justicia criminal de por sí solas no pueden lograrlo. La delincuencia es una maraña compleja de causas, condiciones sociales, circunstancias personales, características individuales, actitudes y culturas.

El principio de la prevención está ganando terreno y la implementación de un modelo de salud pública brinda un marco de comprensión, una identificación más clara de los componentes involucrados en la violencia, los medios para articular soluciones a un problema multi-sectorial, y una metodología fundada en la ciencia robusta, refrendada por un proceso de evaluación.

De hecho, diversos servicios públicos ya están en contacto con las mismas personas, ya sean como víctimas, o como agresores, pacientes, clientes, estudiantes e inquilinos. Es posible, entonces, formular una agenda compartida. La coordinación efectiva de los servicios para que sean apropiados, proporcionales y oportunos y enfocados en resultados positivos es la respuesta más viable.

La prevención primaria, al igual que en intervenciones de salud, deben estar en el centro de todos nuestros esfuerzos colaborativos. Prevenir la violencia por medio del desarrollo de relaciones seguras, estables y una relación de confianza afectiva entre los niños y sus cuidadores debe ser un componente clave en todas las estrategias nacionales.

Hay cuatro componentes de los modelos que pueden ser aplicados a la violencia:

1. Entiendan la escala del problema

La violencia que es denunciada a la policía no refleja la verdadera escala o la complejidad de la violencia que ocurre en los hogares y las comunidades. Esto se debe a que las víctimas tienen demasiado miedo de formular la denuncia o porque prefieren vengarse por sus propios medios, o porque creen que la policía es incapaz de resolver el hecho delictual. Todas estas razones confirman la naturaleza corrosiva de la violencia interpersonal.

2. Identifiquen los factores de riesgo y de protección

Cuándo somos capaces de mejor entender la violencia es mucho más fácil identificar las circunstancias que impactan la violencia y que, a su vez, permitirán el desarrollo y la implementación de factores de protección. Muchos de los factores causales de la violencia son comunes en todo el mundo, e incluyen la inequidad, el alcohol, la alienación, las drogas y la violencia doméstica.

3. Desarrolle y luego evalúe intervenciones que funcionan

Intervenciones que previenen la violencia no siempre son llevados a cabo por la policía o por medio de los recursos de la justicia criminal, y una comprensión de las causas ayuda identificar aquellos que están en una mejor posición para intervenir. Una buena educación previene la violencia, una experiencia de calidad en la temprana edad también previene la violencia, así como una legislación robusta para controlar el acceso al alcohol y las armas letales. La clave es implementar las intervenciones cuya efectividad este firmemente sustentada. Luego, es esencial evaluar el resultado.

4. Escale los programas y las intervenciones efectivas

Los programas que pueden ser escalados a un nivel nacional son los mejores. Siempre existe el riesgo de que las comunidades locales piensen que los problemas que los afectan son únicos y que, por lo tanto, las soluciones también tienen que serlo. Es verdad que siempre habrá una relevancia local pero las causas y las soluciones son comunes, sin importar el lugar.

Muchos gobiernos siguen buscando el modelo de justicia criminal para resolver el problema de la violencia. A pesar de amplia evidencia al contrario, algunos obstinadamente insisten con la idea de que para combatir la delincuencia se requieren de más policías, más cárceles, y más castigos ejemplares. Esto no funciona.

La prevención de la violencia es una agenda compartida y por lo tanto debemos desarrollar y trabajar colaborativamente para lograr reducciones notables. Sin importar el desafío, debemos implementar un proceso de comprensión, de diagnóstico y de evaluación. Esto ofrece la mejor oportunidad de, cuanto menos, mejorar el rumbo. Y creo que hay espacio para la compasión.

El VRU desarrolló sus labores de esta manera colaborativa y los resultados fueron dramáticos. En 2012 – 2013 tuvimos 62 asesinatos y la violencia en Escocia se encuentra en su nivel más bajo en 37 años. En el próximo blog entraré en más detalles en cómo implementamos el modelo de salud en Escocia.

John Carnochan es el ex Jefe Detective Superintendente en la Unidad de Reducción de Violencia escocés. Actualmente forma parte del equipo de la Medicina y Salud Pública en la Universidad de St. Andrews, en Escocia. Sigue desarrollando labores con la VRU

Este texto fue publicado originalmente en el blog Sin Miedos, de seguridad ciudadana del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). @BID_Seguridad

 

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