• Ene. 23, 2014, media noche

 

Los contratos realizados a distancia son aquellos en el que la difusión de la oferta dirigida al consumidor, se desarrolla a través de un medio de comunicación a distancia. Para describir el proceso se puede hablar de tres etapas fundamentales: 1) El consumidor recibe oferta de un producto o servicio a través de un medio escrito, visual u oral; 2) El consumidor solicita el bien o servicio ofrecido; y 3) El consumidor recibe el producto o servicio. En estos casos, el consumidor se puede retractar de la compra, siempre que lo haga a más tardar cinco días hábiles contados a partir de la recepción del bien.

Son varios los medios que se pueden utilizar en los contratos a distancia, por ejemplo: 1) A través de correo; 2) teléfono; 3) televisión; 4) radio; y 5) contratos a través de medios informáticos. En cualquier caso, antes de solicitar el bien o servicio, el consumidor debe identificar al proveedor, las características del bien a contratarse, las garantías ofrecidas, el plazo de vigencia de la oferta, precio, fecha de entrega, costos de seguro y flete y, en su caso, la marca del bien. Asimismo, una vez efectuada la solicitud del bien o servicio, el consumidor debe exigir el documento probatorio de la compra o código que la confirme.

En ocasiones, se tiende a confundir la compra hecha a distancia con la realizada fuera del establecimiento mercantil, en los dos casos, el consumidor puede retractarse a pesar de que se trata de dos supuestos distintos. Una diferencia elemental, es el hecho que en los contratos a distancia no se produce la presencia física simultánea entre consumidor y proveedor, caso contrario sucede en los contratos fuera del establecimiento mercantil, en los que el consumidor recibe la visita de un ejecutivo de ventas.

A partir de esa diferencia, surge otra, en los contratos desarrollados fuera del establecimiento mercantil, el consumidor no tiene tiempo para analizar la oferta que el ejecutivo de ventas le llega a hacer a su casa, o a su trabajo, por ende, el legislador le otorga al consumidor el derecho de retractarse de la compra, dándole cinco días hábiles para que reflexione sobre su adquisición. En la situación particular de las compras realizadas a distancia, el período de cinco días hábiles que se le concede al consumidor, no es para reflexionar sobre otras ofertas que puedan resultar mejores, o si realmente necesita el bien o no, en este caso, el tiempo que el legislador otorga al consumidor es para examinar el producto y determinar si es conforme lo ofrecido, el mayor riesgo que se corre en las adquisiciones hechas a distancia es que el producto no corresponda exactamente con las aspiraciones del consumidor o que resulte defectuoso.

Así, el Reglamento a la Ley 842 es claro al manifestar “que en el caso de las ventas a distancia el consumidor se podrá retractar si el bien recibido no es conforme a las especificaciones o si presentare algún defecto”. Ahora bien, una vez tomada la decisión de revocar, el consumidor puede hacerlo por medio de documento o devolviendo el producto.

En realidad, la Ley 842 ofrece ciertas soluciones siempre que las partes implicadas desarrollen su actividad dentro del territorio nacional. Hay mucho trabajo en materia de contratación a distancia, en vista de que muchos de los casos, involucran sujetos de distintos países, lo cual trastoca más de un ordenamiento jurídico, situación que no puede ser solucionada por una Ley, cuyos efectos únicamente están pensados para resolver conflictos a nivel nacional.

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