• Ene. 31, 2014, media noche

Los orígenes de la inflación se remontan al origen del dinero mismo, habiendo episodios inflacionarios que quedaron registrados en la historia antigua, como las medidas tomadas por el emperador romano Dioclesiano (245-311) en su “Edicto de Precios Máximos” para detener la inflación en el año 301, o los causados por la Dinastía Song (960-1279) en China, primeros en emitir papel moneda para financiar el déficit generado por los gastos de guerra.

En Alemania, al iniciar la Primera Guerra Mundial el 31 de julio de 1914, el Gobierno consideró apropiado cubrir el gran déficit fiscal originado por los gastos militares con un pesado endeudamiento, no queriendo aumentar los impuestos para no correr el riesgo de enfurecer a la ciudadanía.

Ya terminada la guerra, la oferta de dinero había crecido cuatro veces, pero el Gobierno alemán siguió aumentando su endeudamiento, en gran parte para comprar moneda extranjera y pagar las reparaciones de guerra acordadas en el tratado de Versalles.

A finales de 1923 la inflación llegó a 29,500%; a los empleados les pagaban 3 salarios al día, sus esposas llegaban a recolectar los sueldos para intercambiarlos de inmediato por bienes y hasta llegaron a utilizar el marco para calentar las estufas, porque era más barato quemar grandes cantidades de papel moneda que comprar leña con ese dinero. Este es uno de los más dramáticos casos de inflación de la historia económica moderna, causada por un exagerado nivel de endeudamiento gubernamental, financiado con emisión de papel moneda.

En Latinoamérica, los años ochenta fueron especialmente críticos, destacando el caso de la Nicaragua sandinista con una inflación récord de 14,295% en el año 1988.

La inflación se puede definir como un aumento general y sostenido en los precios de los bienes y servicios, medido comúnmente a través del índice de precios al consumidor. La importancia del control de la inflación se basa en que los salarios no están atados a los precios de los bienes, por lo que al experimentar una inflación crónica, año con año el asalariado puede comprar cada vez menos con su mismo sueldo.

Desde la crisis económica del 2008 hasta la fecha, la inflación mundial ha sido históricamente baja, con índices menores al 1% en el 2013, tanto para los Estados Unidos como para la zona Euro. Aun así, hay algunos países en doble dígito. Según el Wall Street Journal, los 4 países que terminaron el año con los mayores índices inflacionarios son India, Egipto, Argentina y Venezuela; este último con un récord de 56%. En otras palabras, el asalariado venezolano vio reducido su sueldo a la mitad en el transcurso del año.

La inflación es meramente un fenómeno monetario. Si la oferta de dinero aumenta más rápido que la producción de bienes y servicios, habrá más dinero para comprar el mismo número de bienes, por lo que los precios de estos tenderán a subir.

Para el presidente venezolano Nicolás Maduro, la inflación tiene otros orígenes. Según el último reporte sobre el índice nacional de precios al consumidor, emitido por el Banco Central de Venezuela, “la dinámica de formación de precios es indisociable de las consideraciones políticas”, por lo que el alto índice inflacionario se debe específicamente a “un acentuado proceso especulativo”, provocado por la “guerra económica” lanzada desde la oposición venezolana.

Por tal motivo, los remedios comunes para combatir la inflación, política monetaria contractiva, disminución del endeudamiento público y política fiscal austera, no son aplicados en Venezuela. En su lugar, tomaron medidas como aumentar el salario mínimo en 10%, para ayudar a pagar los precios más altos; ocupar tiendas como DAKA, para que los empresarios que estén “robando al pueblo” tengan que bajar sus precios especulativos; establecer límites de ganancia porcentual para todos los rubros (en noviembre el BCV visitó 238 comercios con los que “negoció” una rebaja de precios de entre 5% y 70%); y por último se estableció el precio de la hallaca (tamal) en 9.13 bolívares, “contrarrestando así la Guerra Económica”.

Por lo visto hasta hoy, el presidente venezolano está ganando la batalla y pronto ganará la guerra económica, porque sus medidas han generado tal escasez, que no quedará un solo producto al cual se le pueda subir el precio.

El autor es economista.

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