• Feb. 6, 2014, media noche

En los últimos años he oído Big Data definido en muchas maneras diferentes, y por lo tanto, no me sorprende que hay tanta confusión en torno al término.

Big Data es nuevo y “descomunal” y da miedo, es muy aterrador. No, espera. Big Data es solo otro nombre que los mismos vendedores de datos antiguos, siempre han utilizado. No es eso, tampoco. Lo que quise decir es que Big Data es tan potente como un tsunami, o mas bien un diluvio que se puede controlar.

En realidad es algo más simple, todos los días creamos 2.5 trillones de bytes de datos; para tener una idea, el 90% de los datos en el mundo de hoy se ha creado en los últimos dos años. Estos datos vienen de todas partes: los sensores utilizados para recopilar información sobre el clima, los mensajes a los sitios de medios sociales, fotos digitales y vídeos, registros de transacciones de compra, y las señales de teléfonos celulares GPS para nombrar unos pocos. Estos datos son los llamados Big Data.

Por lo general incluye los conjuntos de datos con tamaños tan grandes que exceden la capacidad de las herramientas de software comúnmente utilizados para capturar, gestionar y procesar los datos, lo que constituye un reto para las organizaciones.

El día de hoy hay aproximadamente el mismo número de dispositivos que personas en el mundo generando información, pero según el pronóstico del estadounidense Forrester Research: para el año 2020, con la explosión de la Internet de las Cosas (IOT) la cantidad de dispositivos puede alcanzar hasta 500 billones a nivel mundial, sumado a la tendencia de que los datos de vídeo e imágenes tengan cada vez mas calidad o resolución, esto representaría un crecimiento exponencial de los datos tan difícil de medir como cuando Thomas Edison inventó el bombillo, jamás se imaginó cuántos bombillos habría 140 años después.

Ahora el Big Data es más que una cuestión de tamaño, es poder, es una oportunidad de negocio a partir de nuevos tipos de datos y contenidos, de la gestión de la información como ventaja competitiva. Las empresas ya están utilizando el Big Data para entender el target de los clientes potenciales, y sus necesidades.

En las Ciudades Inteligentes, el conocimiento puede ser continuamente aprovechado para apoyar el crecimiento sostenible, dando lugar a aplicaciones especialmente útiles en campos como la sanidad, la movilidad, el transporte, la energía e incluso en la prevención y gestión de desastres naturales. El Big Data puede ayudar a crear ciudades más seguras y centradas en las personas. Este es el caso de Barcelona en España, que ha creado un conjunto de soluciones para hacerle la vida mas atractiva a sus habitantes y mas llamativa a futuros inversionistas.

Desde el punto de vista de la innovación y el uso del Big Data hay ciertos retos que las empresas deben resolver para optimizar el uso de estos datos, tales como la incorporación de nuevos profesionales con ideas innovadoras para hacer frente a todo este caudal de información y obtener los patrones de comportamiento de clientes que estén en consonancia con la estrategia de negocio, algo que no siempre ocurre. Otro gran reto es encontrar sistemas que permitan el tratamiento de los datos, pero que estén dentro del límite de la rentabilidad, se trata de realizar una inversión, no de generar un gasto para la empresa.

Solo me queda agregar que no está todo dicho sobre el Big Data y seguiremos hablando de este concepto en los próximos años.

* Director Regional de Operaciones - SPC Internacional

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