• Feb. 26, 2014, media noche

 

 

¿Han oído a alguna persona que se queje por no bajar de peso así haga sus mejores esfuerzos, se mate de hambre y vaya disciplinadamente al gimnasio?

Yo sí la he oído, y con mucha frecuencia. Es común ahora que para estar a la moda se hagan dietas extremas acompañadas de rutinas de ejercicio extenuantes; esto puede enlentecer el metabolismo y por tanto se acumula grasa en vez de quemarla.

Recordemos que el metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que se dan en nuestro organismo para aprovechar los nutrientes que los alimentos nos aportan y convertirlos bien sea en energía o en productos que son necesarios para vivir.

La velocidad del metabolismo varía con la edad, sexo o género, actividad física y tipo de alimentación que se tenga.

Las personas con metabolismo rápido pueden comer sin engordar y las de metabolismo lento tienen dificultades para bajar de peso y por el contrario ganan con mucha facilidad.

Hay factores determinantes de la rapidez del metabolismo que no se pueden cambiar, pero otros, como el mejoramiento del estilo de vida, favorecen las condiciones para que este sea más rápido.

Dietas


Generalmente cuando se realizan dietas muy bajas en calorías, de 800 a 1,000 calorías diarias o algunas menores de 1,200 calorías al día, observamos que se baja de peso inicialmente, pero luego hay un estancamiento que decepciona; estas dietas hacen que el cuerpo pierda mucha masa muscular y por tanto no pierde más peso y hay rebote del mismo en cuanto se vuelve a ingerir comida de forma normal.

Así que dejar de comer o comer mal puede engordar y por esto, para acelerar el metabolismo y quemar grasa, se debe:

Hacer tres tiempos fuertes y dos meriendas; estas deben ser muy saludables, idealmente menores de 130 calorías: pueden incluir frutas, batidos de frutas, yogur bajo en calorías, palitos de queso, ensaladas de frutas, galletas sin relleno o simples o de soda, porciones pequeñas de maní o de semillas, porciones de ½ taza a ¾ de taza de cereal, leche descremada con chocolate o con vainilla, gelatina o 2 tazas de palomitas sin mantequilla, entre otras opciones. También nuestro metabolismo se acelera cuando consumimos adecuadas porciones de proteína; es decir, que en cada tiempo de comida exista la opción de queso, huevo, pollo, carne, pescado o alguna proteína vegetal como el frijol, lenteja o garbanzo. Además, comer chile o picante hace que quemes más grasa.

Hidratación

No se debe olvidar ingerir mucha agua, pues una adecuada hidratación favorece el metabolismo. Y, por supuesto, la actividad física es muy importante, ya que hace que nuestro corazón se active, tonifica y mantiene fuerte la masa muscular; finalmente, los músculos son grandes consumidores de energía.

Para ser una máquina quemadora de grasa debes animarte a comer de forma saludable e inteligente y a realizar actividad física que estimule tus músculos y a tu corazón.

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