• Mar. 12, 2014, media noche

María Marín

 

 

“Hay tres cosas que cada persona debería hacer antes de morir: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Según el poeta cubano José Martí, debes cumplir con estos tres propósitos, los cuales te permiten dejar un legado para siempre en esta tierra.

Seamos honestos, cualquiera siembra una semilla y con agua, un poquito de abono y sol, crece un hermoso árbol. Por otra parte, todos sabemos que engendrar un hijo no es complicado y si no se no puede concebir, se adopta.

Pero escribir un libro… ¡uy, eso sí es difícil! Por siglos escribir una obra y que llegara a las masas era solo para privilegiados.

Un “honor” que con la llegada del internet se ha vuelto accesible para todos.

Ahora tu vida es un “libro abierto” en las redes sociales. ¡Lo cuentas todo!, desde las vueltas que trotaste por Central Park y la bolsa de cacahuates que te atragantaste, hasta las maldiciones que le echas al jefe y los cuernos de tu descarado e insensible marido.

Para la eternidad

Te advierto que, al igual que un libro, tus comentarios quedan plasmados para siempre, pasando de generación en generación. ¿Alguna vez has reflexionado sobre el legado que dejan tus palabras escritas en Facebook, Twitter o algún blog? Date cuenta de que, después de que mueras, tus nietos, bisnietos, tataranietos y cualquier extraño puede “guglear” tu nombre y tener una imagen clara de tu ideología, carácter y valores de acuerdo a lo que compartías en la red cibernética.

Estudios psicológicos demuestran que lo que expresas en internet es un reflejo de quien eres.

Por eso, antes de plasmar tus éxitos, alegrías, críticas, fracasos, frustraciones y hasta bobadas, asegúrate de no postear algo que te avergonzaría que otros leyeran en un futuro y solo publica aquello que muestre tu calidad como ser humano.

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