• Mar. 26, 2014, media noche

Sabemos que las ciudades juegan un papel fundamental en disminución de los efectos del cambio climático. Tomando esto en cuenta, ¿cómo podemos apoyarlas para que se vuelvan más eficientes en este respecto?

A continuación se detallan 3 pasos que nosotros en la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) llevamos a cabo para ayudar a nuestras ciudades a encontrar maneras mediante las cuales pueden reducir su huella de carbono y su vulnerabilidad al cambio climático. En la aplicación de cada uno de estos pasos, trabajamos de forma conjunta con nuestros colegas en las distintas divisiones del BID, especialmente con los equipos de cambio climático y manejo de desastres naturales.    

1. ¿Cuál es el problema?


Para poder entender mejor cómo las ciudades Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles pueden reducir tanto su emisión de gases de efecto invernadero como su vulnerabilidad, necesitamos primero tener una imagen clara de los desafíos que éstas enfrentan.  El cambio climático no es un tema que se puede tratar de manera aislada, sino  más bien toca diferentes áreas y lo afectan un gran número de actividades. Es por esta razón que evaluamos muchos temas al momento de empezar a aplicar nuestra metodología; todos ellos están incluidos dentro de nuestros 117 indicadores, muchos de los cuales están íntimamente conectados con los desafíos del cambio climático

Por ejemplo, al analizar los datos recolectados en la ciudad de Xalapa, México, supimos que más del 40% de sus ciudadanos vive por debajo de la línea de pobreza. Pero, ¿qué tiene que ver eso con el cambio climático? Bastante. De hecho, las estadísticas muestran que gran parte de la población de la ciudad muy probablemente tiene escaza capacidad para enfrentar los efectos negativos derivados del cambio climático.

Nuestras fichas de indicadores proporcionan una guía detallada sobre cómo medir y evaluar el desempeño de una ciudad en una variedad de temas.

Al momento de aplicar el diagnóstico en Campeche, otra de las ciudades ICES en México, nos dimos cuenta que tiene muy pocos espacios verdes y que no utiliza fuentes de energía renovable. Ello nos muestra que hay muchas oportunidades para reducir las emisiones mediante la construcción de parques de recreación y la reducción en el uso de combustibles fósiles.

Además de recolectar datos sectoriales, consideramos también indicadores específicos al cambio climático. Por ejemplo, un indicador indaga acerca de las consideraciones que se han tomado dentro de los instrumentos de planeación de la ciudad con respecto este tema y otro más pregunta si los gases de efecto invernadero son evaluados y monitoreados. Esta información nos permite entender el marco legal, regulatorio y estratégico que es necesario en la ciudad para llevar a cabo la adopción de medidas efectivas.  Esta información, aunada a los indicadores sectoriales, provee una evaluación inicial de la situación.

Sin embargo, para poder tomar las mejores decisiones respecto al cambio climático, se requiere de un análisis más profundo. Por esta razón, llevamos a cabo tres estudios interrelacionados en cada ciudad, los cuales se enfocan en el nexo entre cambio climático y urbanización. Primero, entendemos mejor la situación de las emisiones en la ciudad a través de un inventario de gases efecto invernadero, calculamos diferentes escenarios y proponemos medidas para reducir la huella de carbono local. Posteriormente determinamos la vulnerabilidad de la ciudad a desastres tanto naturales como aquellos causados por el hombre, desde inundaciones hasta deslaves y sequías. Con esta información evaluamos cómo el cambio climático puede afectar a la zona. Finalmente, elaboramos escenarios de crecimiento urbano en los cuales se prescinda de un uso intensivo de carbono, y detectamos aquellas áreas en las que los nuevos desarrollos de vivienda no pueden construirse debido a la vulnerabilidad de la zona a desastres.

En la capital turística de Jamaica, por ejemplo, encontramos que el actual patrón de crecimiento expondrá a aproximadamente 5,000 habitantes a inundaciones extremas en el 2030, este riesgo es casi 90 veces mayor que en un escenario de crecimiento inteligente.

Mapas como éste de escenario ‘crecimiento inteligente’ para Montego Bay ayudan a los planificadores de la ciudad de evitar el desarrollo intensivo en carbono y las zonas propensas a los riesgos de desastre.

2. ¿Dónde comenzamos?

Una vez que los indicadores y los estudios han proveído una imagen más clara de las necesidades de la ciudad, nuestros socios locales deciden por dónde comenzar. Es en este momento cuando nuestro filtro de cambio climático y riesgo a desastres juega un papel importante. Lo que comenzó al inicio de la aplicación de la metodología ICES como una evaluación cuantitativa basada en grupos focales y entrevistas con expertos, ahora, tras la experiencia observada en las ciudades, ofrece un enfoque mucho más sistemático y objetivo mediante el cual se identifica el papel que juega cada sector de la ciudad en la reducción de las emisiones y la vulnerabilidad.  Esta información, junto con la encuesta de opinión pública y el análisis económico, ayuda a determinar en qué sectores se debe tomar acción para detonar un crecimiento sostenible.

 

 

Esta tabla es un extracto de la dimensión del Riesgo y Adaptación de nuestro filtro de Cambio Climático y Riesgo de Desastres para Asunción. La importancia de los vínculos entre los subtemas y los peligros recibe una puntuación basada en los estudios. Del mismo modo, se evalúan subtemas y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Al momento de decidir qué áreas deberían estar incluidas en el Plan de Acción para Asunción, la capital de Paraguay, una de las áreas priorizadas durante la aplicación del filtro multicriterio resultó ser la de residuos sólidos. Aún y cuando no se demostró que existía un incentivo económico para mejorar el sistema de recolección y confinamiento de basura, y a pesar de que la mayoría de  los ciudadanos estaban preocupados por otros temas tales como la seguridad pública, durante la aplicación del filtro se encontró que debido a que existían oportunidades significativas para reducir la emisión de gases efecto invernadero, la recolección y tratamiento de la basura no podía ser ignorado.  De hecho haciendo una comparación con un escenario en el que no se tomaba acción alguna al respecto, solamente mediante la captura del biogas de los rellenos de Cateura y El Farol, se podrían reducir las emisiones en más de 7% en el 2050.


Por ejemplo, en el Plan de Acción para Mar del Plata, Argentina, se identifican las necesidades de inversión de más de US$300 millones en proyectos directamente relacionados al contexto del cambio climático. En los proyectos propuestos se incluye la construcción de un parque eólico de 10MW que puede reducir la huella de carbono de la ciudad; así como también mejoras  a la infraestructura del drenaje, las cuales pueden ayudar a manejar los  incrementos en inundaciones que se esperan por el aumento en las precipitaciones y en el nivel del mar.

Para poder asegurar que los planes se traduzcan en acciones concretas, apoyamos a las ciudades ICES en la movilización de recursos financieros. Esta actividad puede llegar a ser sumamente difícil, pero a través del apoyo a la ciudad en las gestiones con las autoridades nacionales, otros donantes y el sector privado, hemos alcanzado soluciones viables.

Como ejemplo, en Barranquilla, Colombia, el BID proveerá un crédito de aproximadamente US$70 millones que se canalizará a través de nuestro socio local, Findeter, para llevar a cabo una serie de proyectos entre los cuales se incluirá el desarrollo de un centro de operaciones que mejorará la habilidad de la ciudad para enfrentar los desastres naturales.

En La Paz, México, facilitamos el establecimiento de una asociación público-privada para la construcción de una planta solar de 1.3 MW la cual se espera disminuya las emisiones de CO2 del gobierno local en 40,000 toneladas durante la vida del proyecto.

¿Qué retos enfrentamos?


Constantemente enfrentamos dos retos relacionados al cambio climático cuando trabajamos en las ciudades ICES.

El primero de ellos es la disponibilidad y acceso a la información. El sistema global del clima es complejo y por esa razón trabajar en temas de cambio climático siempre tiene un componente de incertidumbre. Sin embargo, aunque existen proyecciones a nivel mundial, regional y, en algunos casos incluso nacional, los datos relacionados al impacto del cambio climático son difíciles de obtener. Aunado a ello, muchas ciudades carecen de las estadísticas y bases de datos necesarias para estimar sus emisiones y cuantificar su riesgo a desastres. Como ejemplo, la metodología requiere de información acerca del consumo eléctrico, de forma que se puedan estimar las emisiones de gases de efecto invernadero del sector energético; se requiere también de datos acerca de los tipos de vehículos y de combustibles para tener información certera acerca del transporte. Para identificar las áreas susceptibles a inundaciones, se requiere de conocer los datos históricos de estos eventos en la zona, así como datos topográficos con adecuados niveles de resolución.

Para obtener esta información, en algunos casos se pueden lograr grandes avances utilizando la información que arrojan los estudios que ICES aplica, en otros, se deben usar estimaciones, aproximaciones o substitutos para llevar a cabo la evaluación que se requiere.

Otro de los retos puede ser la capacidad de los gobiernos locales. Muchas ciudades intermedias en América Latina y el Caribe no han integrado consideraciones de cambio climático en sus estructuras operativas, presupuestos o en su política. Para apoyar a las autoridades locales en el uso eficiente de las herramientas analíticas que provee la ICES, procuramos ofrecer talleres de capacitación y, a partir de este año, entrenamiento continuo in situ.

Trabajar con muchas ciudades en la región nos provee con una oportunidad única para aprender qué es lo que realmente funciona y qué es lo que no. Nuestra meta es no solamente ayudar a las ciudades intermedias de la región a tomar acción respecto al cambio climático, sino también desarrollar y diseminar mejores prácticas de forma que se puedan replicar las experiencias exitosas en varias ciudades. Esto significa, desde luego, que siempre tendremos curiosidad por aprender más acerca de cómo las ciudades tratan estos temas.

Si a usted le gustaría contribuir a esta discusión, siéntase libre de compartir sus experiencias con nosotros en la sección de comentarios de este blog.

3. ¡A trabajar!


Una vez que sabemos qué hacer y por dónde empezar, el paso siguiente es el de poner manos a la obra. Basándonos en la evaluación de los indicadores y su subsecuente priorización, desarrollamos el Plan de Acción. Este plan delinea las estrategias y los proyectos concretos para superar los principales retos en la búsqueda de un desarrollo sostenible para la ciudad. Siempre relevantes, las consideraciones de cambio climático están o bien insertas en las actividades sectoriales o son atendidas a través de proyectos específicos.

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