• Abr. 7, 2014, media noche

Motorización: una oportunidad latente para mejorar la movilidad urbana en América Latina y el Caribe  

CORTESÍA / END

En un post reciente expliqué la correlación positiva entre el poder adquisitivo (PIB PPP) y su efecto en la tasa de motorización en América Latina y el Caribe (ALC). La tendencia muestra la rápida motorización con una curva en forma de “S”. El área gris en el gráfico muestra dicha función e indica que después de que un país alcanza un ingreso per cápita de US$25.000, el crecimiento en la flota vehicular empieza a estancarse. Imagina la situación en la que se encontrarían Ciudad de México, Bogotá y Santiago de Chile si alcanzasen un nivel de motorización de 800 vehículos motorizados por cada 1.000 habitantes. Casi mejor ni imaginarlo. El incremento en el ingreso en la región permite que podamos desarrollar más actividades, y en consecuencia que incrementemos el número de viajes al día. Para poder lidiar con este incremento necesitamos poder viajar en medios de transporte más rápidos y por esta razón muchas personas deciden desplazarse en automóviles privados sobre otras alternativas.

 

 

Las economías de los países de ALC han crecido a un paso acelerado en la última década y como resultado, también sus flotas vehiculares. ¿Sería posible no seguir el modelo de alta motorización de Estados Unidos y de otros países desarrollados?

 

Algunos de nosotros somos optimistas. Como se ve en la línea roja del gráfico, ALC tiene una oportunidad importante de dar un “gran salto” para alcanzar un futuro donde el nivel de saturación es más bajo que el de la tendencia (área gris) dado el uso de transporte masivo y no-motorizado.

 

Parece fácil, pero requiere un esfuerzo colosal y es necesario implementar políticas para mejorar el transporte urbano a nivel local y nacional e invertir en infraestructura y gestión de la demandade viajes para proveer alternativas de transporte rápido, equitativo, económicamente asequible y seguro para toda la población. Este informe del BID de 2013 muestra algunas soluciones y describe otras que ya se implementan en la región en apoyo de un transporte más sostenible.

 

Si estas mejoras se dieran a gran escala y todos estuviéramos mejor informados de los impactos negativos ligados a la motorización, algunos viajaríamos diferente, caminando, en  bicicleta y usando más el transporte público.

 

¿Es posible ese gran salto? ¿Usarías un transporte más sostenible?¿Moderarías el uso del auto privado para conseguir a cambio niveles más bajos de congestión, menos accidentes relacionados con el tránsito y menor contaminación del aire?¿Qué necesitas para dar el salto?

 

Síguenos en Twitter: @BIDTransporte | Esta columna fue publicada originalmente en el blog Moviliblog del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

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