• Abr. 7, 2014, media noche

El temblor de magnitud 8,2 grados que experimentó esta semana el norte de Chile volvió a dejar a familias enteras sin hogar. Esta vez les tocó a muchos habitantes del norte del país, especialmente de Iquique y la región de Tarapacá, donde se calcula que 2.000 viviendas sufrieron daños estructurales, el ser obligados a pedir refugio. Precisamente la semana pasada otorgaron el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura a Shigeru Ban, arquitecto japonés conocido por diseñar viviendas temporales para refugiados y víctimas de desastres naturales. El trabajo de Ban abarca lugares como Ruanda, Turquía, India, China, Haití y Japón. ”Sus edificios sirven de refugio, centros comunitarios y lugares espirituales para los que sufren pérdida y destrucción”, dijo el jurado. “Cuando ocurre una tragedia, él está allí desde el principio.”

Escuela temporal en Chengdu, China (2008)

Shigeru Ban Architects

Ban comenzó trabajando en la búsqueda de soluciones para mejorar las condiciones de vida en los campos de refugiados de la guerra civil en Ruanda en 1994. Viajó a Ginebra para trabajar con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el diseño de prototipos de tiendas de campaña hechas con postes de papel. Luego dirigió sus esfuerzos a paliar las secuelas del terremoto de 1995 en Kobe, Japón, con viviendas temporales construidas con tubos de papel que descansaban sobre cajas de cerveza llenas de arena.Algunas de sus estructuras se han convertido en semi-permanentes, como en Kobe, donde los refugios destinados a ser usados durante tres años se utilizaron para diez. En 2011, tras el terremoto y posterior tsunami en Fukushima, Japón, Shigeru utilizó un sistema de partición de papel para dar intimidad y dignidad a las familias que habían perdido sus casas. Se trata de la cuarta versión de este sistema, que va perfeccionando con el tiempo. De esta forma, se ha convertido en una presencia familiar en la escena de las grandes catástrofes internacionales, a las que llega con estudiantes de arquitectura para enseñarles sobre el desarrollo de soluciones in situ.

 

 

Sin embargo, Shigeru no es el único. También hay casos en América Latina, como el de Nicolás García, un estudiante argentino de diseño industrial que sorprendió a la ONU con un habitáculo de emergencia móvil para resguardar y atender a víctimas de desastres naturales. El habitáculo trae un kit de supervivencia provisto con comida, agua, lápices y cuadernos, tiene capacidad para albergar diez personas y se puede poner en cualquier superficie. Además, es fácil de armar.

 

Desde este blog queremos hacer un reconocimiento a estas soluciones tan prácticas, simples y ecológicas como tubos y placas de cartón y que son claves para los afectados por desastres en tiempos de emergencia. ¿Podemos llevarlas a otros campos mas allá de la respuesta a desastres? ¿Podría ser utilizable transitoriamente durante el reasentamiento de barrios en áreas vulnerables informales? Aquí radica el desafío.

 

Esta columna fue originalmente publicada en el Blog Ciudades Emergentes y Sostenibles del Banco Interamericano de Desarrollo BID.

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