• Abr. 20, 2014, media noche

Ofrecer un préstamo en moneda local es una moneda de dos caras, pero al tirarla, ambas cara y cruz representan un ganador: por un lado, las pequeñas y medianas empresas prestatarias, encontrando una plataforma innovadora sobre la cual proyectarse y por otro, el prestamista, ofreciendo un modelo de financiamiento que permite impactar a un gran sector de la población.

CORTESÍA / END

¿Cara…

Según el último censo económico del 2011, las PYME representan un 97% de todas las unidades económicas en Paraguay, y un sorprendente 64% de la fuerza laboral. Pero a pesar de estas figuras, el mercado financiero ha demostrado carencias en atenderlas adecuadamente, constituyendo las PYME uno de los sectores pilares del desarrollo económico, pero que enfrenta grandes dificultades para acceder a productos de financiamiento que se ajusten a su medida.

Este intrincado escenario se debe a la existente tendencia bancaria de ofrecer préstamos a corto plazo con líneas revolventes para financiar inversiones de capital, que obliga a potenciales prestatarios a adjudicarse ambos riesgos de refinanciamiento y liquidez; y a que, si el crédito se otorga en dólares, empresas con ingresos y gastos denominados primeramente en moneda local asuman también el riesgo de tipo de cambio asociado.

O cruz?

En respuesta a dichas necesidades y la creciente demanda del mercado paraguayo, se crea una alianza estratégica entre el BID y el fondo de pensión Instituto de Previsión Social (IPS) por el valor de Guaraníes 225 mil millones, generándose así un producto único que permite ofrecer de manera sistemática financiamientos a largo plazo, estructurados a su vez bajo ley local. Gracias a dicho emprendimiento, nace a su vez la primera transacción denominada Asociación con Sudameris Bank para el financiamiento de pequeñas y medianas empresas, que aprobada el pasado setiembre de 2013, tiene como objetivo apoyar financiamientos a PYME y en consecuencia el crecimiento del sector productivo y las inversiones sociales en Paraguay.

Como explica el Oficial de Inversiones y colíder del proyecto Edgar Cabanas, el BID aparece como un actor clave, ofreciendo un producto innovador que busca beneficiar a 1.400 empresas para el 2015 y el cual tendrá un impacto social auténtico al generar nuevas oportunidades laborales y la posibilidad de mejores ingresos para la familia paraguaya, lo que significará a su vez un mejor acceso a los servicios y una elevación del nivel de vida para la población, mediante el apoyo de proyectos ambientalmente sostenibles.

¡Llenando el chanchito!

Pero tal vez la parte más emocionante de este instrumento único en su especie es su capacidad de tener un efecto de demostración en la región. Impulsado por una creciente demanda y a sólo 5 meses de su aprobación, ejemplos de iniciativas más limitadas pero similares ya pueden encontrarse en América Latina. Además, asegura Sarah Ralston, analista financiera de la división de Industrias y Servicios, la ampliación de la cartera de productos en moneda local del BID es una tendencia que ha aparecido para quedarse, ya que este tipo de préstamo ofrece beneficios significativos para ambos clientes del banco, así como para la región en su conjunto….

¿Tu qué opinas? ¿Podría ser este instrumento replicado en tu país, y qué beneficios traería la facilidad de la moneda local al mismo?

Esta Columna fue originalmente publicada en el Blog Poder del Sector Privado del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

 

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