• Jun. 4, 2008, 6:46 p.m.
De nuevo, un hombre enfermo por el poder, lanzó su maldición sobre Israel: dice que lo borrará de la geografía. No es la primera vez que Mahmud Ahmadinejad, Presidente de Irán, ensucia más al planeta con estas declaraciones ofensivas para el género humano.

Pero en medio que el mundo recibe con estupefacción las maniáticas declaraciones de este líder persa con evidente poder, lo más desagradable para nosotros los nicaragüenses es que el Presidente Daniel Ortega tenga planeado viajar a Teherán.

Los países con orientación democrática han demandado al mandatario de Irán que se contenga con sus convulsas declaraciones y que termine de agitar al terrorismo en contra de los israelitas.

El jefe de Estado de Nicaragua debería evitar ese viaje que, en todo caso, se leería en la escena internacional como si nuestro país fuera un aliado incondicional de Irán en su locura racial contra el Estado de Israel.

En un tiempo en que se demanda prudencia para que no se siga cayendo en esta vorágine producida además por las alzas del petróleo a niveles de desesperación y la crisis alimentaria que sacude con fuerza a las naciones empobrecidas, poco favor le hará el Presidente Ortega al pueblo de Nicaragua metiéndose en el principal foco de tensión mundial.

Israel merece no sólo existir, sino vivir en paz. Como cualquier otro Estado. Como Cuba mismo, donde los cubanos tienen el deber de hacer su historia. Pero, no hay ningún derecho que el régimen del “compañero Mahmud” decida desaparecer del mapamundi a una nación que nos ha entregado el principal libro de la Humanidad, nos dio sus grandes profetas, y por sobre todas las cosas, ahí, hace unos 2 mil años, Cristo –no el Papa, ni San Pascual Bailón--- entregó la vida por cada uno de nosotros, cumpliendo su grandiosa profecía: “la salvación viene de los judíos”.

Pero aún si ahí no se hubiesen producido estos acontecimientos que cambiaron la Historia, Israel tiene merecido su espacio territorial, su himno y su bandera. Como cantara Víctor Jara: el derecho de vivir en Paz.

La economía se ha deteriorado en Nicaragua. La matriz energética depende casi en su totalidad del petróleo. La capacidad de los bolsillos de los nicaragüenses a duras penas da para sobrevivir. Más compatriotas huyen de nuestra patria porque no hallan empleo, mientras la cúpula de una secta política se enriquece. ¡Y aún así, el Presidente va a ir a cantar junto al Coro Maldito que Mahmud Ahmadinejad dirige contra Israel!
 
¿Qué nos puede sobrevenir? El que lea, entienda.

Jesús nos dice: “Yo soy el camino, la resurrección y la vida. El que crea en mí será salvo”. Y es cierto. Yo le creo.

Maldecir a Israel sería lo peor que nos podría pasar.
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