• Mayo 26, 2014, media noche

Por Martin Soulier y Avelina Ruiz Vilar. En colaboración con Barbara Pons Giner, profesora de diseño urbano, The George Washington University.

Imposible, demasiado complicado, excesivamente costoso. Eso es lo que argumentan muchos responsables municipales cuando se les plantea la recuperación de un río urbano. Revertir la degradación de un rio (o un arroyo, quebrada, lago, frente marítimo…), recuperar la calidad de su agua y hacer disfrutables sus márgenes parecen tareas inabarcables después de décadas de abandono y mala gestión.

Imágenes aéreas antes y después, Puerto

Norte (área en desarrollo) –

Gentileza Municipalidad de Rosario

Pero existe una tendencia cada vez más extendida en todo el mundo que prioriza la recuperación ambiental y urbana de estos espacios costeros, experiencias como las del Río Cheoggyecheon de Seúl y Madrid Rio suelen señalarse como las más impactantes. Y Rosario nos ha mostrado que con escasos recursos también se puede recuperar el contacto con el agua, y lo que hace tan solo 15 años era un sueño de unos cuantos ciudadanos, sea hoy una realidad.

Asociaciones Público-Privadas en la recuperación de espacios ribereños

Por eso elegimos esta ciudad argentina para, en el marco de la Red de Ciudades ICES, desarrollar el encuentro internacional “Asociaciones Público-Privadas en la recuperación de Espacios Ribereños”, al que asistieron representantes de 26 ciudades y organismos de alcance nacional de 11 países de América Latina y El Caribe.

 El taller, que tuvo lugar entre el 7 y el 9 de mayo de 2014, tuvo como objetivo generar en las ciudades de la región un mayor conocimiento sobre el potencial de la recuperación de ríos y frentes costeros en el reordenamiento del desarrollo urbano y el rescate de espacios públicos, haciendo especial énfasis en los mecanismos de cooperación público-privados que han servido como herramientas para recuperar y mantener tales espacios.

A lo largo de tres jornadas, los participantes pudieron ampliar el horizonte de conocimiento con un documental sobre experiencias de regeneración urbana en otros lugares del mundo, escuchar los casos de Rosario y Medellín de la mano de líderes municipales, técnicos municipales y desarrolladores privados, y recorrer en persona los espacios públicos recuperados en la ribera del rio Paraná. Hubo también lugar para el debate, en el que quedo de manifiesto el interés por este tipo de actuaciones (más información aquí).
Empecemos por el principio: el agua

La gran mayoría de las ciudades latinoamericanas (y del mundo) han nacido próximas a una masa de agua y su crecimiento siempre ha estado relacionado con ella. Pero el crecimiento acelerado de las urbes latinoamericanas desde la mitad del siglo pasado hizo que la mayoría de los cuerpos de agua se convirtieran en espacios poco accesibles y degradados ambiental y socialmente. Esta situación, además de causar problemas de salud pública o incrementar la exposición a fenómenos naturales, supone una pérdida de la identidad de la ciudad y el desperdicio de unos de los mayores activos de recreo y calidad de vida.

Uno de los muchos ejemplos de este fenómeno es la ciudad de Rosario, cuyo origen y desarrollo estuvo siempre condicionado por el rio Paraná, pero que creció durante décadas de espaldas a su rio. Los ciudadanos no podían acceder al agua, ya que unos muros separaban el espacio público de la ciudad de la zona costera, dedicada a usos mercantiles y productivos. Tras la negociación del traslado de la parte productiva portuaria al sur de la ciudad, la sucesión de intervenciones urbanísticas que la ciudad de Rosario emprendió en la franja costera del río Paraná representa uno de los proyectos más emblemáticos de la región sobre revalorización de frentes costeros y creación de espacios de uso público con escasos recursos fiscales. A partir de un ambicioso plan de desarrollo urbano, el borde costero en Rosario se erige hoy como eje articulador de espacios naturales y urbanos que incrementan la plusvalía urbana, promueven el reordenamiento del territorio y permiten la preservación paisajística y ambiental de su río. Y gracias a esta operación, Rosario incrementó en pocos años significativamente el número de m2 de espacio verde por habitante.

Dada la magnitud de recursos que requieren estas grandes transformaciones, resulta fundamental desarrollar modelos de concertación con el sector privado que le otorguen viabilidad financiera a estos proyectos. Las asociaciones público-privadas son herramientas que posibilitan a los gobiernos locales construir y mantener instalaciones y servicios que son de vocación pública y favorecen el desarrollo colectivo de la ciudad.

 

Recuperar el rio urbano es posible aquí y ahora

La mayoría de los representantes de las ciudades que participaron del taller continúan pensando que la tarea no es sencilla. Pero, tras la jornada de trabajo y debate en la que se expusieron los casos de Rosario y Medellín, manejan información e instrumentos para llevar esos deseos a la práctica, y en algunos años, ver esos sueños hechos realidad.

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