• Jul. 17, 2014, media noche

El libro se titula “El Capital en el siglo XXI” y es hoy el de mayor venta en Amazon. Su autor es el economista francés Thomas Piketty, graduado de la escuela de economía de la Universidad de Londres (LSE) donde obtuvo su doctorado a la edad de 22 años; ahora es profesor de la Ecole D´Economie de Paris y la nueva sensación en la ciencia económica.

Para el economista Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en el 2008, Piketty ha escrito el libro de economía más importante de la década. El éxito de su libro se debe, en gran parte, al tópico al que se refiere: el problema de la distribución de la riqueza a nivel mundial.
Según el Instituto de Investigación del Credit Suisse, la riqueza global alcanzó $241 trillones de dólares a finales del 2013. La misma está distribuida de la siguiente manera: el 0.7% de los hogares tiene el 41% de la riqueza total y si sumamos el top 8.4% de los hogares, estos acumulan hasta  el 83.3%. El 68% de los hogares solo posee el 3% de la riqueza global.

Para Piketty el problema radica en que la tasa de retorno del capital (todas las formas de riqueza que el individuo tiene y puede transar en el mercado de forma permanente) es mayor a la tasa de crecimiento del ingreso (producción), por lo que el capitalismo genera “desigualdades arbitrarias e insostenibles que socavan radicalmente los valores meritocráticos sobre los que se basa una sociedad democrática”.

En otras palabras, en los últimos tres siglos, y exceptuando el período que comprende las dos guerras mundiales (1910 -1950), la tasa de rendimiento que genera la riqueza ha sido mayor a la tasa de crecimiento de la producción, por lo que las personas que tienen mayor riqueza van acumulando cada vez más y la brecha se vuelve cada vez mayor. Su estudio del siglo 18, 19 y 20 parecieran confirmarlo.

La solución a este problema, según el profesor Piketty, es un impuesto  progresivo anual sobre el capital de entre 0.1%  y 0.5% para capitales debajo de 1 millón de euros, hasta 10% para capitales arriba de 100 millones de Euros. Así, indica el economista francés, se evitará “una espiral de desigualdad sin fin”.

Sus críticos, principalmente la revista The Economist, lo tildan de ‘marxista moderno’, creo que exagerando un poco. Es importante recalcar que el mismo Piketty expresa que el sistema impositivo no debe ser tal que termine matando el motor de acumulación de riqueza y por ende reduciendo el crecimiento; pero dicho esto, estoy totalmente en desacuerdo con su medicina para el problema de la distribución de la riqueza.

¿Qué se haría con los fondos recolectados por ese impuesto? ¿Se pondrían en mejor uso que si dejáramos a los “ricos” reinvertirlos? Citando una frase de su propio libro, “la democracia nunca será suplantada por una república de expertos – y eso es una muy buena cosa”, concluimos en que tomar dinero de los “ricos” y ponerlo en manos de burócratas no resolverá el problema. Es importante recalcar que ese problema no radica tanto en la desigualdad, como en el número de personas que subsisten en pobreza en sus diferentes rangos.

La solución debe ser enfocada más en la vía de educar a la población, porque, como también apunta Piketty, “en el largo plazo, la mayor fuerza a favor de la igualdad ha sido la difusión del conocimiento”. En todo caso, la generación de riqueza más bien debe ser premiada, siempre y cuando no provenga de monopolios, proteccionismo, corrupción y favores políticos. No es lo mismo la riqueza generada por Steve Jobs que la generada por Abdelaziz bin Saud.

Lo que se debe garantizar es la igualdad de derechos y oportunidades sin pretender imponer la igualdad de riqueza a punta de impuestos, tal como advirtió el economista Charles Dunoyer: “Reduce todo a la igualdad y llevarás todo a detenerse”.

*El autor es economista

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