• Jun. 9, 2008, 4:20 a.m.
¿Deben de llevar máscaras de protección los perros cuando realizan caminatas matutinas o se pasean por las calles a cualquier hora del día? Claro que sí, el peligro no solo es inminente por la determinada agresión que se puede enfrentar, lo es también porque los canes dada sus características desentonan a veces con la orden de su amo. Además, hasta la fecha, en los años de mi vida y máxime en nuestro país, nadie nos educa para que los canes no dejen las calles sucias por el defecar y miar; basta entonces, una pequeña pala y escoba para limpiar y apresurarse con esto del nerviosismo de los animales.

Por las madrugadas se presenta con mayor énfasis ésta problemática, amen de muchos lugares sin luminarias, en tanto lo preocupante es que son caninos que tienen un peso relativamente mayor a veces que la misma persona que los sujeta, en especial las jóvenes, que por esnobismo o medida de protección se aferran con entusiasmo a lo que primeramente eran mansos perritos y juguetones, pero con el tiempo su crecimiento corporal no responde a lo que nos puede pasar con los raza pura; pues así les llaman, incluso a quienes por razones involuntarias nos acercamos a ellos se nos acusa de ser exageradamente temerosos si hacemos alguna observación de prevención hasta llegar al colmo de expresar: ¡ que jamás han mordido a nadie¡.

La mayoría de estos perros son noticias casi a diario, a nivel nacional e internacional, por los medios de comunicación hemos sido testigos de los ataques que desgarran la piel de sus victimas. Se conoce de casos estremecedores en que el dueño amamantó y dio casi la vida por ellos, para luego ser casi devorados o en su defecto destrozados sus cuellos.

Sin embargo, existen actualmente canes que se combinan apareándose para obtener un mejor ejemplar que le dé garantía de su inversión a sus dueños y seguridad de que los defenderá a quien trata solo de amagar. Durante el resto del día se observa el desfile de los canes –ostentación de marca o de lujo-, pues va aparejado con el orgullo y donaire de quien casi arrastrado lo presentan como esperando a que el perro hable o ladre a la nueva amistad, la plática es brevísima, aunque redunda en la majestuosidad, belleza y agresividad del animal.

Otros los llevan como Reyes al cuido en las tinas de las camionetas. Es ya una moda de élite que los dueños acompañen a estos animalitos, amen de su mensual consulta con el veterinario, su especial loción y jabón para baño y si faltaba más su alimentación es extremadamente pura y cara, pues el animal se lo merece.

Soy una víctima de las decenas que hay en este país. Recuerdo que en las tres ocasiones que fui agredido lavé las heridas sólo con agua, jabón y un poco de limón. La última fue hace 16 años, fui emboscado por tres de esos animalitos que lesionaron mi pierna.

Todos tenemos derecho a tener lo que se nos permite, pero las autoridades pertinentes deben de incidir en ésta PERROMANIA, que aqueja, atemoriza y agrede constantemente a los peatones. Demás está recordar la Xenofobia en el vecino país del Sur (Costa Rica), que utiliza a perros asesinos con inmoral indiferencia de las autoridades respecto de la vida de los conciudadanos.

El autor es docente de la UNI.
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