• Ago. 12, 2014, media noche

La definición de ciudad sostenible que usamos en la Iniciativa de Ciudades Emergentes y Sostenibles (ICES) es “aquélla que ofrece una alta calidad de vida a sus habitantes, sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras generaciones.” Pero, ¿a quiénes nos referimos con los mencionados “habitantes”? Me parece que muchas veces cuando desarrollamos ideas innovadoras para mejorar elespacio público, la arquitectura y el transporte priorizamos solo a los adultos, y a veces a los jóvenes y adolescentes. ¿Qué tal si incluimos también a los niños y niñas que viven en nuestras ciudades.

 

Si además buscamos cuidar o incluso aumentar las “posibilidades de las futuras generaciones” según indica la definición arriba, ¡entonces tenemos que pensar en los niños y niñas! Ellos son la generación de adultos que mañana van a habitar, cuidar, conservar y desarrollar las ciudades que hoy intentamos mejorar, y ojalá lo hagan como personas sanas, creativas, inteligentes, productivas, y tal vez con aún mejor criterio y mayor eficiencia que nosotros.

 

¿Qué requieren los niños de hoy para convertirse en este tipo de ciudadanos productivos y creativos mañana?

 

El conjunto de servicios integrales requeridos se denomina Desarrollo Infantil Temprano. Este término incluye las siguientes 5 áreas de acción: servicios prenatales de salud y nutrición de la madre, atención preventiva y curativa de salud infantil, nutrición y promoción de crecimiento, estimulación cognitiva y socio-emocional temprana, y servicios de consejería y acompañamiento de padres o cuidadores.

 

Posibles modalidades de intervención incluyen centros infantiles de cuidado diario (a veces llamados sala cuna, pre-kinder, kinder o guardería), visitas domiciliarias de profesionales con cierta frecuencia a la casa del niño, visitas comunitarias de profesionales que ofrecen consejerías a padres en sesiones grupales, y otras. En el ámbito urbano la modalidad más frecuente es la de los centros infantiles, los cuales son muy demandados porque  ofrecen la ventaja de liberar la mano de obra de ambos padres por unas horas o todo el día.

 

La ventana de oportunidad más importante para la prestación de servicios de Desarrollo Infantil Temprano son los primeros 1.000 días de vida (del embarazo hasta los 2 años de edad). Las inversiones en esta etapa de la vida de los ciudadanos pueden lograr las más altas tasas de retorno al gasto público (Heckman, 2006). Es en este periodo donde se desarrolla el 80% del cerebro humano, y donde la desnutrición y el descuido pueden causar daños irreversibles en el desarrollo físico, cognitivo o socio-emocional de una persona, lo cual posteriormente limita el potencial de aprendizaje y rendimiento escolar, la productividad laboral futura y el bienestar de la persona cuando sea adulta.

 

Los niños de hogares pobres, cuyos padres no tienen los medios o conocimientos para darles las mismas oportunidades de desarrollo que reciben niños de hogares ricos, son los que más se benefician de servicios públicos para la infancia. De esta forma, las intervenciones en Desarrollo Infantil Temprano contribuyen a la igualdad de oportunidades de niños y niñas pobres y ricos al momento de entrar al sistema educativo formal.

 

 ¿Qué beneficios trae el desarrollo infantil temprano para la sociedad urbana a mediano y largo plazo?

 

Con el fortalecimiento de las competencias sociales, emocionales, cognitivas y físicas tempranas, se logra:

  Mayor facilidad de aprender (mayores logros de aprendizaje y rendimiento escolar)

  Menos costos para educación especial y por repetición de grado

  Mayor productividad laboral en la edad adulta

  Menos pobreza y mayor crecimiento económico

  Menos costos para salud pública y prevención del crimen

  Más equidad social y económica en la población

 

Es por eso que muchos países en la región, incluyendo gobiernos descentralizados y municipales, están implementando políticas y actividades de Desarrollo Infantil Temprano. Nuestra experiencia reciente en la ciudad de Cochabamba en Bolivia fue un ejemplo de la creciente preocupación que manifiestan las autoridades municipales por este tema.

 

En Cochabamba, el trabajo en materia de Desarrollo Infantil Temprano empezó con la coordinación y organización interna de las Oficialías Mayores de Desarrollo Humano de al menos 5 de los 7 municipios que componen el área metropolitana de la ciudad. Hoy en día, las Oficialías Mayores se reúnen cada mes para discutir y coordinar actividades comunes a favor de todo el área metropolitana en temas de su competencia tales como infancia, juventud, adultos mayores, género y discapacidad.

 

Desde el inicio de la recopilación de datos para el diagnóstico de la ciudad de acuerdo con la metodología de la ICES, estas instancias manifestaron su preocupación por la baja cobertura, baja calidad, insostenibilidad financiera y poca claridad de las competencias municipales en relación a las competencias departamentales de los centros infantiles en la ciudad. En este sentido, no fue difícil identificar 3 indicadores adicionales a los 120 que forman parte de la metodología para reflejar el estado de la cobertura, calidad y gestión en el área de desarrollo infantil temprano. Si bien son indicadores simples, parciales y en el caso de la calidad son apenas un proxy débil para la variable de interés, permitieron visibilizar esta área de desarrollo ignorada hasta el momento en la Iniciativa.

 

¿Qué hemos descubierto con estos indicadores?

En Cochabamba, solo el 3.4% de niños y niñas entre 0 y 4 años recibe servicios de cuidado diario fuera del hogar. La falta de centros infantiles adicionales es enorme frente a la demanda potencial, los costos escondidos del posible descuido y desarrollo rezagado de niños vulnerables son altos, y el costo-beneficio de invertir en la edad temprana es inmenso.

 

Además, en Cochabamba en promedio, una educadora atiende a 17 niños y niñas en los centros existentes, una tasa más de 5 veces más alta que las recomendaciones internacionales. Y dado que solo el 3.9% de los menores de 6 años están incluidos en un registro de potenciales beneficiarios de centros, ¿cómo las autoridades locales pueden conocer la demanda potencial de estos servicios?, ¿cómo planificar la distribución espacial de los servicios en los diferentes barrios de la ciudad?, y ¿cómo privilegiar aquellos niños que vienen de hogares pobres, condiciones difíciles o entornos propicios a la violencia y criminalidad?

 

Cuantificar la información del desarrollo infantil temprano en nuestro diagnóstico, permite conocer el estado de la infancia en las ciudades y de la oferta y calidad de los servicios respectivos, para poder planificar con criterio y priorización objetiva un desarrollo sostenible verdaderamente multisectorial de las áreas metropolitanas. De esta forma, en Cochabamba, esta área de política pública y sostenibilidad urbana fue identificada como crítica en la ciudad y ahora cuenta con un plan de acción que complementa las intervenciones previstas de transporte público, agua y saneamiento y salud en el contexto de una planificación integral y sostenible con enfoque en el espacio territorial y en las potencialidades y oportunidades de desarrollo de la siguiente generación de habitantes de la ciudad.

 

¿Existen políticas para potenciar el Desarrollo Infantil Temprano en tu ciudad? Cuéntanos.

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