• Sept. 9, 2014, media noche

 

“Doblarse o retorcerse” es el nombre de una enfermedad que aumenta en la región. Su rápida expansión y número creciente de personas infectadas han hecho que sea clasificada como una de las epidemias más recientes en el continente. Estamos hablando de un virus que probablemente conoces con su nombre makonde, chikungunya. ¿Qué sabemos de esta enfermedad?.

 

El chikungunya es transmitido a través de la picadura del mosquitos Aedes aegypti y Aedes albopictu, el primero es también responsable por la transmisión del dengue. El virus nativo de África y el sur de Asia, se caracteriza por tener una presentación similar a la del dengue, con fiebre elevada (40°C), dolor de cabeza, músculos, y especialmente, de articulaciones, así como por malestar general, postración y en ocasiones, erupciones en la piel. En pocas oportunidades, principalmente en pacientes mayores,  puede provocar complicaciones graves o la muerte.

 

El periodo de incubación, es decir, desde la picadura del mosquito hasta la presentación de síntomas, es de siete días, con un cuadro clínico que en promedio dura una semana. Sin embargo, muchas veces los pacientes reportan persistencia de dolores articulares meses después de haber padecido la enfermedad.

 

Hasta el momento no se han desarrollado ni tratamiento específico ni vacunas para el chikungunya. Los profesionales se limitan a recomendar la ingestión de suficientes líquidos, analgésicos y antipiréticos. Su diagnóstico específico puede ser confirmado días después de la infección con pruebas de laboratorio en las que se busca hallar material genético del virus en el paciente.

Aunque común en otros continentes, no se había reportado transmisión de la enfermedad de mosquitos a humanos (transmisión autóctona) en el hemisferio occidental. Los pocos casos previos en las Américas se habían limitado a pacientes que habían viajado a zonas endémicas fuera del continente, infectándose allí, y trayendo consigo la enfermedad (casos importados). Esto cambió a finales de 2013 cuándo los primeros casos de transmisión autóctona fueron reportados en la isla caribeña de Saint Martin.

 

Para agosto de 2014, 31 países del hemisferio occidental reportaban casos de transmisión autóctona, incluyendo los países del Caribe, USA, Panamá, el Salvador, Costa Rica, Venezuela, Surinam y Guyana. Para la primera semana de Septiembre del mismo año, la Organización Panamericana de la Salud reportaba 8210 casos confirmados de transmisión autóctona en el continente, así como también 37 casos fatales, todos ellos concentrados en el Caribe. Si ésta tendencia se mantiene, la mayoría de los países en el continente tendrán casos de transmisión autóctona en los meses venideros.

 

Tanto las organizaciones como los profesionales en el área, enfrentan algunos retos particulares en la prevención, detección y manejo de este virus:

  • Es una enfermedad relativamente desconocida y nueva en La América continental, razón por la cual una gran parte de la comunidad y el personal médico pueden no pensar en ella como causa de un episodio febril.
  • La enfermedad presenta un cuadro clínico similar al Dengue, razón por la cual su diagnóstico se dificulta.
  • Pruebas de laboratorio pueden distinguir entre los dos virus, pero dado el costo de las mismas en regiones donde el dengue y otras enfermedades tropicales son endémicas, asociado además a escasez en recursos en salud, hacen que estas pruebas sean difíciles de realizar en términos prácticos. Esta diferenciación es importante en relación al seguimiento y pronóstico de la enfermedad, ya que a diferencia del Dengue, el chikungunya tiende a tener menores tasas de hemorragia y complicaciones severas en su fase aguda, pero sí puede tener repercusiones crónicas como dolores articulares.
  • Ya que uno de los vectores del virus (el mosquito tigre) es tolerante a climas fríos, es posible que la enfermedad se extienda a regiones que hasta el momento no son afectadas por enfermedades tropicales, dificultando aún más su control.

Las medidas de protección contra el chikungunya son las mismas que para aquellas enfermedades transmitidas por mosquitos. Se debe usar:

  • Camisas y pantalones de mangas largas,
  • Repelente
  • Toldillos que idealmente estén impregnados con insecticida

Para disminuir la proliferación de los mosquitos, es necesario:

  • Evitar el estancamiento de agua en objetos cotidianos, ya que son el ambiente ideal para la reproducción y crecimiento de las larvas.
  • Cambiar de manera frecuente el agua en floreros
  • Desechar neumáticos viejos
  • Tener pequeños peces que se alimenten de las larvas que pueden aparecer en albercas

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