• Sept. 23, 2014, media noche

¿Qué están haciendo los negocios sostenibles exitosos en América Latina y el Caribe? ¿Cómo están manejando la innovación, el valor de marca y el aumento de los ingresos?

 

La sostenibilidad en el sector privado se está alejando de la tendencia del “lavado verde” y convirtiéndose en una realidad. Una encuesta reciente de McKinsey revela que la principal razón por la que las empresas privadas persiguen una estrategía de sostenibilidad es para alinearse mejor con las metas corporativas. Crear negocios sostenibles puede ser bueno para conseguir importantes beneficios sociales y medioambientales. A continuación cinco formas por las que los negocios de América Latina y el Caribe están siendo cada vez más sostenibles

 

1.       Medir el impacto

La medición de resultados permite a las empresas establecer y comunicar metas y objetivos, y explicar los resultados más significativos. Para hacerlo, las compañías buscan calcular el valor social y medioambiental y conectarlo con su desempeño financiero. La medición incluye índices, como el índice Higg para desempeño social y medioambiental para la industria textil, y certificaciones, como la Corporación B de B Lab. La Onda Orgánica, una empresa certificada como Corporación B, produce ropa de algodón orgánico a la vez que adopta condiciones de trabajo responsables.

 

Estándares como el ISO 14000 facilitan el cumplimiento medioambiental con el cálculo del impacto operacional. El cálculo del ciclo vital también está ganando terreno. Volkswagen, que actualmente tiene 12 plantas de fabricación de automóviles operativas en América Latina, mide su impacto ambiental desde la extracción de la materia prima hasta la fabricación, distribución, mantenimiento y reciclaje.

 

2.       Diversificar el género

Las mujeres son empleadas y consumidoras. Cuando se evalúa la sostenibilidad a largo plazo, considerar el rol dual de las mujeres puede añadir valor social y financiero. En 2013, un estudio publicado sobre mujeres en América Latina reveló que el 60% de los ejecutivos creen que las empresas generar retornos financieros más elevados con equipos con más mujeres.

Dado que las mujeres controlan $20 billones del gasto global e influencian casi el 64% de las decisiones de compra, los bancos están aumentando su alcance hacia esta población desatendida. Banco Nacional de Costa Rica lanzó Banca Mujer para proveer financiamiento y apoyo empresarial para mujeres emprendedoras. Como parte del programa women entrepreneurshipBanking, el BID ya tiene once bancos clientes recibiendo un total de $110 millones para ampliar su cartera de pequeñas y medianas empresas lideradas por mujeres.

 

3.       Promover la inclusión social

La base de la pirámide (BDP) es otro nexo en la intersección entre la expansión del mercado y la inclusión económica. Encontrar las necesidades del mercado de la BDP es una oportunidad de negocio de unos $509.000 millones anuales. Hay un crecimiento alto especialmente en los sectores de  vivienda, energía y salud.

 

Gracias a las políticas y empresas hacia la BDP, la clase media de la región aumentó en 82 millones de personas entre 2000 y 2012. Sin embargo, 56 millones de personas que han salido de la pobreza siguen siendo vulnerables, según un informe de 2014 del PNUD. Provive, una empresa rentable y con impacto social en México, es una solución. Esta compañía renueva casas vandalizadas y revitaliza comunidades en la BDP, vendiendo hogares seguros para familias trabajadores a precios asequibles.

 

4. Dirigirse al cambio climático

Sustainablebrands.com reseñó que 53 de las 100 empresas de la lista Fortune que se dirigieron hacia el cambio climático ahorraron en conjunto $1.100 millones de dólares en gastos relacionados con el clima y la energía, y redujeron sus emisiones anuales de carbono en 58 millones de toneladas métricas. La planta de Unilever en México recoge el agua de la lluvia, utiliza luz natural de tragaluces y tiene un programa de reciclaje. Apoyada por el BID, Subsole, una empresa agrícola chilena, usa paneles solares para impulsar su sistema de irrigación de uva y otras producciones agrícolas.

 

5.       Integrar

El consenso es casi unánime. La sostenibilidad no tiene que ver con la Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Para añadir valor financiero y social, la sostenibilidad tiene que estar integrada a través de las operaciones de negocio. Limitar las iniciativas sostenibles a la RSE o los departamentos de recursos humanos fragmenta los esfuerzos y pone en peligro su viabilidad a largo plazo. Basados en un estudio de la Universidad de California, las compañías que priorizan la sostenibilidad tienen mejor desempeño en términos financieros y empresariales. La experiencia ha demostrado que una empresa verdaderamente sostenible tiene las metas ambientales y sociales en el núcleo de su misión.

 

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