• Jun. 10, 2008, 4:27 p.m.
Ha nacido una nueva publicidad que responde específicamente para generar mayor consumo de ron a  quienes son tildados de gente transparente, es decir, a aquellos que son, serán y seguirán siéndolo, utilizando el sinónimo de traslúcidos por así decirlo; una especie de clarividencia de la empresa o en su defecto de su Gerente de Mercadeo, en donde él puede ver la conciencia en ese individuo, en ese ser, que no es más que el tomador social en un inicio, para luego convertirse en un asiduo factor de consumo hasta llegar al exceso, convirtiendo a éste al final en un consuetudinario.  

Han echado a andar dicha publicidad para celebrar a lo grande quince años de exitosas ventas y que mejor ponderarlo para quienes en éste país responden a nuestra idiosincrasia, incluso se dice que obedece a una relación indisoluble con la juventud, y que mejor mercado el de los jóvenes que representan más del cincuenta por ciento de la población total de este país. Incluso se puede afirmar que esta nuestra juventud está llena de vigor y de gloria a como lo decía el inmortal Darío.

Se busca a nuestra juventud porque en ella todavía no se ha encarnado el virus troyano de la corrupción, y ante todo son honestos, tienen calidad, autenticidad y responsabilidad; que mejor escenario para que ese producto de excelente calidad sea tan idéntico o parecido en ese tipo de valores, pues es obvio que el producto en cuestión tiene que ser visto como el verdadero eslabón al cual hay que llegar y tomar, no importando las consecuencias; para eso está El Héroe de la Noche quien salva a los demás cuando los efectos del ron transparente son más que evidentes.

Y la transparencia es eficaz y se multiplica por doquier en todos los medios de comunicación, quienes responden a una necesidad de mercado imperiosa para poder sobrevivir ante la difícil situación de la pauta publicitaria o pastel a como le llaman otros especialista en la materia. Los medios entonces cumplen su cometido, pues todos los días, a cualquier hora y en cualquier lugar, nos están incitando a ser transparentes, para no parecernos a los ya caracterizados  tomadores viejos, que deleitan el añejo y el color café oscuro de otros rones.

El ron transparente también se asocia a la  actitud del consumidor, es decir, que nada ni nadie le señale, que sabe lo que quiere y que se plantea metas claras e innovadoras, que nadie lo engaña. Porque al catar la transparencia de la Flor, estará confirmando que existirá por un buen tiempo una demanda que se expanda a manos llenas por el país, para que nuestros jóvenes se conviertan en transparentes.

Primero fue sacarle al nica el pinolero, que no es más que las notas rojas de todos los días; ahora es el ron transparente una idea genial para promover el contagio de la muchedumbre que responde a un nivel de categoría distinta en cuanto a la forma de ver las cosas; aunque no ético, sí prosaico en el trato, formas éstas para hacer de nuestro entorno lo que al final se busca, el tradicional machismo que casi nunca deja cosas buenas.

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