• Nov. 4, 2014, media noche

Los niveles de inglés en América Latina solo mejorarán con capacitaciones efectivas a los docentes.

 

¿Alguna vez ha intentado aprender una lengua extranjera? ¿Se puso nervioso la primera vez que tuvo que hablarla? Imagínese tener que enseñarla.

 

El inglés es la lengua más hablada en el mundo. La habla la cuarta parte de la población mundial y es la lengua más usada en publicaciones.  Hay más personas aprendiendo inglés actualmente que cualquier otra lengua.

 

El inglés es la lengua del comercio, la diplomacia, la informática y de la mitad de Internet. Desafortunadamente, en América Latina son pocos los estudiantes que se gradúan del colegio con un dominio de la lengua inglesa, lo cual limita sus oportunidades para participar en una economía globalizada.

 

Algunos de países de la región están introduciendo cambios para mejorar la educación en inglés. México recientemente reformó las escuelas públicas, e introdujo el inglés en la etapa preescolar y en la educación primaria, además de aumentar las horas de estudio de inglés en un 50% en la educación secundaria.

 

Uno de los retos clave es encontrar docentes que puedan medírsele a esta tarea. En algunos estados de México, numerosos docentes de inglés en los colegios públicos no son formados en inglés. A pesar de sus conocimientos avanzados en gramática, la mayoría de los docentes tienen problemas para hablar el inglés y entender la lengua hablada. El resultado es que los docentes se desenvuelven con dificultad en las clases cuyo objetivo es que los estudiantes adquieran la competencia para hablar el inglés fluidamente.

 

Sí se puede

 

El aspecto positivo es que Worldfund y la Asociación Interamericana para Programas de Educación del Dartmouth College (IAPE por sus siglas en inglés), está formando una red de educadores que proporcione a los docentes las herramientas para aprender y enseñar el inglés eficientemente.

Utilizando el método Rassias, los estudiantes participan en clases a un ritmo muy dinámico, centrados en hablar con la ayuda de técnicas de actuación. La metodología Rassias pretende sustituir el “se aprende, luego se hace” por el “se hace, luego se aprende”.

 

Nuestra intención era averiguar si el programa IAPE ha tenido un impacto en las aulas. El programa IAPE fue evaluado utilizando un experimento aleatorio controlado (RCT por sus siglas en inglés) en las escuelas secundarias públicas en los estados mexicanos de Puebla y Tlaxcala.

 

El estudio llegó a la conclusión de que los estudiantes de los docentes formados por IAPE con el método Rassias mejoraron su comprensión de la lengua hablada, su lectura, escritura y habla del inglés. El estudio también analizó los mecanismos que produjeron esos cambios.

 

Los docentes de inglés nos acogieron y abrieron sus aulas para permitirnos filmar sus clases. Los docentes y estudiantes eran evaluados por un test estandarizado de inglés que incluía componentes orales y de comprensión de la lengua hablada.

 

IAPE mejoró los niveles de inglés de los docentes, o el conocimiento de la materia, como dicen los expertos, y su manera de enfocar la enseñanza, es decir los conocimientos pedagógicos.

 

Estos cambios produjeron mejores prácticas en el habla (Gráfico 1). Los docentes de IAPE cambiaron el rol pasivo de los estudiantes en el aula, como la costumbre de estar sentados escribiendo y leyendo sus notas o libros de texto, por uno en el que se adopta un rol más activo que involucra actividades dinámicas y el uso de materiales didácticos.

 

Análisis del proceso IAPE de capacitación de inglés a docentes

 

Los estudiantes dedicaron más tiempo a practicar la comprensión de la lengua hablada y la conversación.  Los docentes del IAPE dedicaron más tiempo a hablar inglés. Los estudiantes no sólo mejoraron su inglés sino también su motivación para aprender la lengua por cuenta propia y en relación con expectativas futuras.

 

Para obtener resultados hay que utilizar la receta correcta

 

La formación efectiva de los docentes es una tarea muy difícil. Se debe utilizar la receta correcta para obtener resultados.

 

Con el fin de que la formación de los docentes sea más efectiva, debe ser práctica. Además, debe ser suficientemente intensiva y continua para que sea internalizada, lo cual asegura un aprendizaje a largo plazo.

 

La formación de la enseñanza del inglés debe tener como resultado la posibilidad de dar a los estudiantes un rol activo en el proceso de aprendizaje, lo cual tiende a ser difícil. A los docentes se les debe otorgar reconocimiento por sus mejoras. Si se ignoran los incentivos de los docentes, se mitigarán los efectos de la formación.

 

La mayoría de los docentes que participaron en el estudio gastaron dinero de su propio bolsillo para mejorar sus capacidades en inglés. Los docentes que recibieron formación redujeron el gasto del dinero de su propio bolsillo en un 54%.

 

Como resultado, es evidente que los beneficios de los docentes formados con el método Rassias son mayores comparados con aquellos que no recibieron la formación, porque este último grupo no redujo el gasto de dinero de su propio bolsillo para mejorar sus capacidades en inglés.

 

Algunos resultados clave se observan en la confianza de los docentes y en su dominio del inglés, que aumenta en un 9%, y en el hecho de que sus estudiantes dedicaran 17 minutos más a estudiar inglés por su propia cuenta.

 

Todavía queda mucho trabajo para mejorar el inglés en América Latina. Muchos otros docentes y estudiantes buscan una manera de participar en una economía globalizada, y el programa IAPE es un ejemplo de un buen comienzo.

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