• Nov. 18, 2014, media noche

A menudo me preguntan por qué he dedicado mi vida profesional a estudiar las relaciones de género y a implementar programas que avanzan en la igualdad entre hombres y mujeres. Mi respuesta corta es que no he dedicado solamente mi vida profesional. Dedicarse a esta tarea es ser consecuente también en la personal. Me considero una feminista (si tienes problemas con el término te invito a leer este post) convencida de que el avance de las mujeres contiene una promesa de transformación para toda la sociedad.

 

La igualdad en el hogar, en el acceso a la educación y a la salud, en las oportunidades en los mercados de trabajo y financieros y en la participación en la vida cívica y política contribuye a mejorar el bienestar de las sociedades y  al desarrollo económico. Y este video te ayudará a verlo claro en tan solo 3 minutos.

 

Las malas noticias: en nuestra región persisten numerosos frentes de desigualdad entre mujeres y hombres. Las buenas: la igualdad de género está funcionando en América Latina. Y los datos sobre la contribución económica de las mujeres me dan la razón:

 

 1. El crecimiento en el ingreso de las mujeres  entre 2000 y 2010 ha significado una reducción del 30% en la  pobreza extrema según un estudio del Banco Mundial. Hoy en día, entre el 30% y el 60% del ingreso de los hogares  en la región, dependiendo del país, es aportado por las mujeres.

  

2. Esto ha sido posible gracias a un incremento importante en la tasa de participación laboral de las  mujeres mayores de 15 años (del 48,8% en 2000 al 53,8% en 2012), que además seguramente continuará creciendo.

 

 3. Aun así, la participación laboral femenina está 26 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres. Es decir, la contribución de las mujeres podría ser mayor. Y según un estudio, la eliminación de esta brecha podría suponer un incremento en el PBI del 9% en Brasil y del 12% en Argentina.

 

4. El aporte del trabajo doméstico y del cuidado no remunerado de las mujeres también es muy alto, aunque sea invisible. En Colombia, por ejemplo, se ha estimado que el valor de ese trabajo equivale al 20% del PBI. ¿Adivinas qué? Las mujeres aportan el 80% de esa contribución.

 

5. Modificar esta situación requiere el acceso a servicios públicos y privados para el cuidado de niños y personas dependientes, y una mayor participación de los hombres en estas tareas. Y también aquí, si se busca, se pueden encontrar buenas noticias: estudios recientes señalan que una mayor igualdad en el hogar, incluyendo papás que participan activamente en el cuidado de hijos e hijas y en las tareas domésticas, lleva a relaciones más satisfactorias. Sí, los hombres modernos tienen mejor sexo.

 

La igualdad de género funciona y está produciendo sociedades más justas, equitativas y civilizadas. Pero no está de más recordar que se trata de una tarea de mujeres y hombres por igual (gracias Emma Watson, por ponerlo sobre la mesa).

 

Te invito a ver este video del BID y el Banco Europeo que deja claro que conseguir un equilibrio entre hombres y mujeres en el trabajo es una medida que nos beneficia a todos y a todas, y que sabemos cómo lograrlo. ¿Y tú, crees que la igualdad funciona?

 

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