• Nov. 18, 2014, media noche

Por: Kate Anderson y Abbie Raikes

 

En noviembre el mundo celebra una de las fechas más importantes del año, el día universal del niño. Afortunadamente, durante la última asamblea general de la ONU, los líderes del mundo acordaron entregar a los niños (y los adultos) el mejor regalo: impulsar el desarrollo de la infancia temprana como prioridad para todos los países y como meta para la Agenda de Desarrollo Post-2015. Ello requiere indicadores para medir el progreso mediante el refuerzo de un creciente impulso para mejorar la cantidad y la calidad de los datos.

 

Una contribución a dicho énfasis en medir el aprendizaje temprano fue un proceso liderado por el Instituto de Estadística de la UNESCO y el Centro para la Educación Universal del Instituto Brookings a fin de desarrollar un consenso sobre el cual se midan los resultados de aprendizaje a escala mundial y sobre la manera de hacer tal medición. Dicho proceso —denominado Comisión especial sobre métricas de los aprendizajes (la comisión)— reunió a numerosos actores del ámbito educativo a fin de lograr un amplio acuerdo para incluir metas y objetivos de aprendizaje en las metas de desarrollo post-2015.

 

Durante 18 meses, ciertos actores de la educación, procedentes de una amplia variedad de disciplinas, participaron de un debate abierto y transparente sobre asuntos clave relativos a la medición del aprendizaje. El proceso no fue sencillo porque tuvo lugar en un sector caracterizado por una gran divergencia de opiniones. Además de incluir a los actores habituales a escala mundial —agencias de la ONU, donantes bilaterales, intelectuales prominentes y ONG internacionales— el proceso incluyó a más de 1.700 maestros, jóvenes, académicos y funcionarios de ministerios de educación de 130 países. Todo actor involucrado en resultados del aprendizaje tuvo la oportunidad de brindar su opinión sobre las recomendaciones de la comisión; las cuales fueron sintetizadas  en un conjunto definitivo de recomendaciones.

 

¿Cómo trabajó el grupo de expertos para elaborar las recomendaciones?


1.      Los actores participaron en debates sobre cuáles son los resultados de aprendizaje importantes para todos los niños y jóvenes, independientemente de donde vivan. Propusieron siete dominios de aprendizaje, que abarcan desde la infancia temprana hasta la posprimaria, e incluyeron más de 100 subdominios en la estructura.

 

2.        El grupo debatió cómo extraer de los siete dominios y subdominios un pequeño conjunto de indicadores medibles para su seguimiento a nivel mundial. No es de extrañar que el desarrollo y el aprendizaje en la infancia temprana hayan surgido como un área con alta demanda de inclusión en la agenda post-2015, junto con un interés concurrente —a escala mundial— en obtener mejores datos. Entre otras áreas de medición recomendadas se incluyó la lecto-escritura y la matemática básica en los grados iniciales y al final de la escuela primaria, como así también competencias para ser mejores ciudadanos globales en la posprimaria.

 

3.       Los expertos propusieron la predisposición para aprender al ingresar a la escuela primaria como punto clave de medición para rastrear en cada país, y reconocieron que los indicadores anteriores de desarrollo y aprendizaje deben rastrearse a nivel local y nacional. Dicha recomendación se desarrolló en base a numerosos esfuerzos existentes a nivel nacional y regional, tales como el PRIDI del BID en América Latina, las Escalas de desarrollo infantil en Asia Oriental y el Pacífico, el prototipo WCARO desarrollado por UNICEF África Occidental y esfuerzos internacionales tales como el programa MICS de UNICEF y el Instrumento de Desarrollo Temprano (EDI, por las iniciales en inglés). También se realizan ciertos esfuerzos a fin de desarrollar mediciones del aprendizaje temprano para la evaluación de programas, tales como la herramienta IDELA de la organización Save the Children. La adaptación y ampliación de las herramientas existentes constituye una estrategia clave para obtener los datos de todos los países.


4.        Los actores examinaron la manera en que puede implementarse la medición del aprendizaje a fin de mejorar dicho aprendizaje. Se consultó a ministerios de educación, maestros, organizaciones civiles y muchos otros socios sobre las barreras que impiden tener un sistema de evaluación que apoye el aprendizaje desde la infancia temprana hasta la posprimaria, incluso los programas de educación informales. El tercer informe de la comisión describe las barreras y el apoyo que se necesita para utilizar efectivamente la medición a fin de mejorar el aprendizaje. Ellos son:

  • Conocimiento técnico para desarrollar e implementar sistemas de evaluación y analizar los datos
  • Fuertes estructuras institucionales con capacidad para proporcionar datos en forma regular y oportuna
  • Voluntad política para reportar públicamente los resultados y tomar medidas al respecto
  • Carencia de información a escala mundial sobre cuál es la mejor manera de utilizar los datos sobre el aprendizaje para apoyar las mejoras en políticas y prácticas

¿Qué sucede ahora?


La comisión inició una segunda fase, la Comisión especial sobre métricas de los aprendizajes 2.0. Organizaciones tales como UNESCO, UNICEF, el Banco Mundial, el BID, la OMS y el Centro para la Educación Universal del Instituto Brookings están colaborando para mejorar no solo la calidad y la cobertura de los datos sobre el aprendizaje temprano, sino también la calidad de los programas de educación preprimaria. Asimismo, hay 15 países y ciudades que se han sumado a la comisión como “impulsores del aprendizaje”. En América Latina, se ha seleccionado a las Secretarías de Educación en Bogotá y Buenos Aires para que el próximo año hagan contacto con otros países a fin de examinar los enfoques regionales que han tenido éxito.

 

¿Trabajas con problemas relacionados a la evaluación y el aprendizaje? Tenemos especial interés en conocer la manera en que países y municipios utilizan la información sobre el aprendizaje temprano y la calidad de los programas a fin de mejorar los resultados. Comparte tu experiencia en la sección de comentarios abajo o en Twitter.

 

Kate Anderson es analista sénior de políticas en el Centro para la Educación Universal del Instituto Brookings y Abbie Raikes es especialista de programas en la UNESCO.

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