• Jun. 23, 2008, 11:31 a.m.
Las obras de arte son producto de las vivencias individuales y sociales de sus creadores. La vida es la cantera de donde surge el impulso que lleva a los seres humanos a crear monumentos, canciones, poemas y otras expresiones artísticas.

Decir que la obra de Carlos Mejía Godoy no le pertenece personalmente, pues fue inspirada en la lucha del FSLN, y que le pertenece “al pueblo”, intenta convertir la realidad de la popularidad de Carlos en el argumento para despojarlo de lo que, artística e intelectualmente, le pertenece sin lugar a dudas.

Carlos Mejía Godoy, como parte actuante y beligerante de una lucha nacional fue motivado por su experiencia a cantar la gesta popular sandinista y convertir su guitarra y su voz en un arma de combate. Ese mérito, así como lo que devino en música en esa coyuntura, es obra suya, una obra que él, por muchísimos años, ha compartido con absoluta generosidad con todos los nicaragüenses.

Su demanda actual de que no se use su música en los actos o medios oficiales del presente gobierno, es una declaración de sentimientos: él no reconoce este gobierno, este FSLN, como el mismo FSLN cuya gesta lo inspiró.

Eso es lo que él está diciendo. Y el gobierno lo sabe, y al gobierno y a sus antiguos compañeros les duele esta recriminación, como debía de dolerles, y ahora salen con esa respuesta doblemente manipuladora y falsa. Doblemente digo porque, en primer lugar, ellos no pueden apropiarse de un acontecimiento histórico vivido y construido por millones; y en segundo lugar: ningún artista renuncia a la autoría o al derecho de uso de sus obras por el hecho de que éstas consigan situarse en el corazón de la gente y convertirse en parte de sus memorias y vivencias. Si esto fuera así, ninguna obra de arte le pertenecería a su creador. Sería como si el gobierno colombiano le dijera a García Márquez que su obra no le pertenece porque narra la historia de Colombia y es parte del acervo cultural del país. ¡Por favor!

Toda obra de arte pasa a ser patrimonio público de la humanidad cincuenta o setenta años después de la muerte del artista. O sea que la humanidad no pierde nunca el arte, pero mientras el artista vive, no sólo tiene derecho al reconocimiento expresado en simpatía y afición, sino también, como cualquier trabajador, a ganarse la vida con el producto de su esfuerzo. También tiene derechos morales sobre su obra. Tiene el derecho de no permitir su uso indiscriminado y sin licencia. Tiene derecho a decidir a quién le concede o no el uso de su música, su obra de teatro, sus poemas, sus pinturas.

Los argumentos que se están usando, en contra de Carlos Mejía Godoy, para argumentar el uso de sus canciones sin su autorización, son una manipulación que intenta presentar a uno de nuestros artistas más queridos y valiosos, como un mercader. Sin respeto a su persona y a su enorme contribución a la cultura y a la historia de Nicaragua, persiguen desprestigiarlo y negarle un derecho cuya conquista ha sido una reivindicación sentida de los artistas en todo el mundo.

La actitud de Carlos, de Luís Enrique debería hacerlos meditar. Ya es hora que se den cuenta de que no todo se puede usurpar en este mundo.

Junio 21, 2008
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