• Dic. 19, 2014, media noche

El economista norteamericano, nacido en Bielorrusia, Simon Kuznets (1901-1985) es reconocido como el pionero en la medición y definición del Producto Interno Bruto (PIB) desde 1934, cuando presentó al Congreso americano su reporte “Ingreso Nacional 1929 – 32” y convirtió el PIB en la forma mundial de medir el crecimiento económico de las naciones y el tamaño de sus economías, y por ende, la riqueza de las mismas.

¿Qué mide el PIB? Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD por sus siglas en inglés), es “una medida agregada de la producción igual a la suma de los valores brutos de todas las unidades institucionales residentes dedicadas a la producción”. Desde el punto de vista del gasto, el PIB es igual al consumo privado (C), más el consumo estatal (G) más la inversión en capital (I) más las exportaciones, menos las importaciones (X-M).

Basados en ese cálculo, el Banco Mundial reporta que la mayor economía del mundo es la de Estados Unidos con un PIB nominal al cierre de 2013 de $16.8 trillones de dólares, seguida por China con $9.2 trillones, Japón con $4.9 y Alemania con $3.6. Pero este indicador puede ser engañoso para determinar el nivel de riqueza o bienestar de la población de un país, por lo que los economistas también miden el PIB per cápita dividiendo el PIB nominal entre la población del país.

De esta manera, la población más “rica” sería la de Mónaco con $163 mil por habitante, seguida por Liechtenstein con $134 mil, tercero Luxemburgo con $111 mil y cuarto Noruega con $100 mil. Estados Unidos bajaría a un treceavo lugar con $53 mil, Alemania sería número 22 con $45 mil, Japón número 28 con $38 mil y el gigante Chino caería hasta el lugar 84 con apenas $6.8 mil por habitante.

Como vemos, los resultados son diferentes; y si consideramos que esos indicadores no nos dicen nada de la forma en que este PIB está distribuido, el cálculo de la producción agregada de un país no nos sirve como medida del desarrollo, ya sea total o per cápita. Por tal motivo, el mismo Kutznets, Nobel de Economía en 1971, advirtió que “el bienestar de una nación no puede ser inferido por medio de una medición del ingreso nacional”.

Buscando respuesta, la organización sin fines de lucro “The Social Progress Imperative”, cuyo fin es incrementar la calidad de vida de las personas, ha desarrollado el “Índice de Progreso Social”, entendiendo como progreso social “la capacidad de una sociedad de satisfacer las necesidades básicas de sus ciudadanos, establecer las bases para que los mismos mantengan y mejoren su calidad de vida, y crear las condiciones para que todos los individuos puedan alcanzar su máximo potencial”.

El índice contiene 54 indicadores organizados en tres dimensiones de componentes para estimar el progreso. Primero, el componente de “necesidades humanas básicas” que mide nutrición, acceso a servicios médicos básicos, agua, vivienda y seguridad. Segundo, “fundaciones del bienestar” que incluye acceso a educación básica, acceso a la información y comunicación, salud y bienestar y sostenibilidad del ecosistema. El último componente es “oportunidad”, el cual mide derechos personales: libertad personal y capacidad de elegir, tolerancia e inclusión y acceso a educación avanzada.

¿Cuáles son los países más desarrollados en términos de progreso social, según este índice? El reporte del 2014 indica que Nueva Zelanda, Suiza, Islandia, Holanda y Noruega son los países más desarrollados del mundo en ese orden, mientras países de África ocupan 26 de los últimos 30 puestos. Estados Unidos, con el PIB más alto, es el dieciseisavo en términos de progreso social, pero el gigante Chino, segundo en PIB, está en un lejano nonagésimo (90) lugar en progreso social, en el 30% más bajo.

En Latinoamérica, Costa Rica es el país mejor ubicado, en el puesto número 25, seguido por Uruguay en el 26 y Chile en el 30. Costa Rica es el ejemplo de que no se necesita ser grande en riqueza (lugar 54 en PIB) para alcanzar excelentes niveles de bienestar en la población. Los peores ubicados de esta área son Nicaragua en el puesto 74, Guatemala en el 76, Honduras en el 77 y Cuba en el 79, aunque es meritorio destacar que estos últimos países tienen un PIB muy superior al nicaragüense.

Hay otros índices parecidos, como el “Human Development Index” de las Naciones Unidas, en el que Nicaragua aparece de 129, entre los 187 países estudiados. La buena noticia es que nada de esto parece importarle a la población, ya que según el “Happiness Index” del New Economic Foundation, de 151 países Nicaragua se encuentra en el puesto 8, entre los más felices.

Pareciera que la máxima del filósofo inglés Bertrand Russell, “estar sin algunas de las cosas que quieres es parte indispensable de la felicidad…”, aplica en Nicaragua; o será más bien como dijo el escritor Henry Miller: “No tengo dinero, ni recursos ni esperanzas, soy el hombre más feliz del mundo”.

 

*El autor es economista nicaragüense

 

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