• Ene. 5, 2015, media noche

Aristóteles, en una de sus tantas frases geniales, afirma: “Es más valiente el que conquista sus deseos que el que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”. ¡No se equivoca el gran filósofo griego!

Para lograr la victoria sobre uno mismo y alcanzar sus objetivos se requiere, primero, una idea exacta de lo que nos proponemos; después, salir a conquistarlo con valor, optimismo y una rigurosa autodisciplina.

La autodisciplina es básica, de ella depende el dominio de nuestras acciones y el estar conscientes de lo que es imprescindible hacer en un determinado momento… y hacerlo. ¡Eso es valor! La paciencia y la perseverancia, temas que abordo en mi reciente libro “Un buen hijo de p…”, son pilares de esta condición humana. Cuando no se poseen estas dos virtudes, que son esenciales para el éxito, el pensamiento no controla las acciones.

Reza un proverbio que “como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse”. La falta de autodominio es la manifestación cimera de la sinrazón, la supremacía de los instintos más ancestrales, la derrota del pensamiento lógico, la grieta que se abre y nos hace caer al vacío hacia el fracaso. ¡La vida pone a prueba nuestro poder de autodominio constantemente!

Apenas comienza el año, la inmensa mayoría de nosotros nos trazamos metas para este 2015, pero ocurre que muchas veces los proyectos para un nuevo año son arrastres del viejo, propuestas que no fuimos capaces de cumplir.

A finales de diciembre o principios de enero nos proponemos bajar de peso, hacer ejercicios, visitar un lugar determinado o cumplir una promesa prefijada. Pero, ocurre mucho, nos sorprende el próximo año con veinte libras de más, sin haber ido a ninguna parte y sin cumplir una de las promesas.

Pueden existir factores objetivos que nos lo impidan, pero, en la mayoría de los casos, la causa es la falta de autodisciplina, o sea, la ausencia de organización y de voluntad ¡La disciplina es una mezcla de organización y voluntad! Por eso insisto en la necesidad de reflexionar como una forma de ganar en disciplina y organización en la vida.

El año 2015 comienza. Revisemos la agenda de prioridades y tracémonos metas abarcadoras, grandes sueños, utilicemos toda nuestra capacidad y no perdamos el tiempo; pero, ante todo, debemos comprometernos a ser autodisciplinados, hacer lo correcto en el momento preciso y cumplir con nosotros mismos. Eso es de valientes, según Aristóteles. No es fácil, pero sí posible.

www.IsmaelCala.com

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