• Ene. 23, 2015, media noche

¿Qué imagen nos viene a la mente cuando pensamos en ciudades inteligentes? ¿Nueva York? ¿Tokio? ¿Barcelona? Lo cierto es que tendemos a pensar en una ciudad global con infraestructura masiva de transporte, con sistemas inteligentes para el manejo de desechos, con la capacidad de monitorear en tiempo real el tráfico vehicular, entre otros servicios que aseguren la seguridad y comodidad de ciudadanos, negocios y visitantes.

Sin embargo, ha llegado el momento para que Tequila—un pueblo ubicado en el estado de Jalisco, a unos 600 kilómetros de la Ciudad de México—se convierta en la primera “ciudad turística inteligente” de América Latina. Con una población de 50,000 personas, en 2014 Tequila recibió a unos 200,000 visitantes. Siguiendo el patrón mundial de crecimiento urbano, para el 2020 se espera que la ciudad duplique su población y que reciba 1.4 millones de turistas al año.

Tequila, Jalisco. Photo: Flickr

Tequila es uno de los 83 “pueblos mágicos” que forman parte del programa de la Secretaría de Turismo de México para promover el desarrollo de un grupo de localidades con atributos históricos y culturales. Fue seleccionada de este grupo para convertirse en la primera ciudad en emplear nuevas tecnologías para hacer frente a retos futuros, tales como la migración anticipada de nuevos residentes y visitantes.

Para apoyar a Tequila, el Grupo JB (Cuervo), IBM, TELMEX y el Consejo de Desarrollo Integral de Tequila (CODIT) unieron fuerzas no solo para pensar en el futuro de la ciudad, sino también para comenzar a implementar soluciones inteligentes para dar respuesta a sus principales problemas. Para comenzar, la ciudad seleccionó proyectos de alto impacto pero bajo nivel de complejidad, en áreas tales como conectividad, movilidad y datos abiertos. El objetivo último es evaluar y aprender sobre estas experiencias, a fin de poder replicarlas en otros “pueblos mágicos.”

Las ventajas de ser pequeño

Existen 4 razones por las que los pueblos o ciudades pequeñas son más convenientes a la hora de incorporar tecnologías inteligentes:

1. Tamaño: Las ciudades pequeñas tienden a ser más compactas, y por ello, son más fáciles de gerenciar. Esta también es una ventaja a la hora de evaluar el impacto de un proyecto sobre toda la ciudad.

2. Facilidad de planificar: Las ciudades grandes implementan tecnologías prioritarias en áreas específicas tales como salud, tránsito o gobernabilidad. También trabajan con base en planes de desarrollo a largo plazo y tienden a tener estructuras administrativas muy complejas. El manejo de ciudades pequeñas, por el contrario, involucra una estructura organizacional más pequeña, haciendo de la planificación y la implementación de proyectos un proceso más directo.

3. Integración inter-sectorial: En ciudades pequeñas como Tequila, resulta más fácil diseñar e implementar un plan de acción global para transformarla en una ciudad inteligente. La razón de esto es que servicios como salud, transporte, agua y seguridad, entre otros, son administrados de forma integrada. Esto facilita que los distintos sectores compartan información entre ellos y distribuyan los servicios en toda el área de la ciudad.

4. Acceso comunitario: En 2013, se creó el Consejo de Desarrollo Integral de Tequila (CODIT) a fin de promover una mayor interacción entre residentes, negocios y el gobierno local. CODIT también promueve el desarrollo sostenible e inclusivo de Tequila, facilita actividades de capacitación, y busca posicionar a la ciudad como el centro de la cultura del agave en México.

El caso de Tequila demuestra que el enfoque de ciudades inteligentes no se limita a las grandes orbes. Las ciudades pequeñas también pueden innovar y trabajar activamente por un mejor futuro para sus ciudadanos.

Esperamos que este proyecto ayude a crear mejores condiciones de vida para los residentes de Tequila, una experiencia más satisfactoria para sus visitantes, y oportunidades para innovadores y empresarios locales. Por otro lado, creemos que puede servir de piloto para incorporar soluciones innovadoras y nuevas tecnologías en otras ciudades pequeñas de América Latina y el Caribe.

* Julia Hollnagel es una estudiante de doctorado en la Universidad de Tokio, donde trabaja en el Laboratorio de Diseño Cívico y de Paisaje. Actualmente, desarrolla una investigación sobre la percepción de la historia en los espacios públicos urbanos, y se encuentra interesada en la influencia del turismo sobre los pueblos, especialmente, sobre el uso de sus espacios públicos. Julia es de origen alemán y domina el inglés, español y el japonés.

 

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