• Jun. 5, 2008, 6:07 p.m.
Los recientes datos de la UNESCO demostraron que Cuba, pese a todo lo que se ha difamado de ese país, es una vitrina de éxito en la Educación: los alumnos evaluados, de 200 mil en América Latina --- lo que se dice “países democráticos” y donde el “libre mercado” actúa ciegamente---, superaron al resto en ciencias y matemáticas. Ah, y no menos importante, en lectura.

Cuba, sabemos, destaca en deportes, en medicina y en generosidad. Ahora, los muchachos y las chavalas demostraron que la instrucción básica ofrecida en la Isla es como la de una nación poderosa, aunque es un territorio pequeño y sobre el cual todo mundo quiere imponerle la ruta, organizar su historia y administrar su mañana.  
Estos datos presentados en Santiago de Chile, son del Segundo Estudio Regional Comparativo y Explicativo, realizado por el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación, en coordinación con la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe.
Después de la Revolución de enero de 1959, Cuba sigue dando de qué hablar con cifras que no son inventadas por los “fans” de la izquierda ni mucho menos. Lo que ha incidido en el buen aprendizaje de los estudiantes de enseñanza básica es que se promueve “un ambiente de respeto, acogedor y positivo en los colegios”, destaca el estudio.

Un país educado, es un país con mayores oportunidades en el Siglo XXI. Por lo general, los regímenes despóticos prefieren sociedades atrasadas e incultas porque son fuentes inagotables de mano de obra barata y de explotación muy siglo XVIII. Las maquilas que dominan el Tercer Mundo no pueden hacer sus grandes negocios en países que han dedicado parte del PIB al área educativa. No se ve que la Educación es una Inversión.

La cultura es un rubro de exportación cubanísimo. En las casi cinco décadas de la revolución los ritmos siguieron no sólo sonando, sino sus compositores creando y sus cantantes demostrando que la historia de la salsa no terminaba con Celia Cruz, por ejemplo. Ni que la Sonora Matancera fue el último producto de consumo internacional, si ahí estaban, para ilustración, los Van-Van.

Ni la guaracha, ni el mambo ni las letras callaron. Ahora, en esta medición sobre el éxito o el fracaso de la educación en Latinoamérica y el Caribe, el producto final no es obra de ninguna retórica. Si usted suma A más B, siendo A, país desastre, y B, régimen carcelario, cómo explicará el resultado que supera y deja muy rezagados a países considerados muy libres y democráticos.

¿Todavía usted cree que unos alumnos reprimidos van a salir bien en sus materias y, por encima, superar en los estudios a niños que viven en “libertad”?

Sólo puede haber una explicación: O la Unesco está “infiltrada” de comunistas o nosotros hemos creído como verdad absoluta, única, infalible, toda la diatriba lanzada contra la República de Cuba.
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