• Abr. 27, 2015, 11:40 a.m.

Los sentimientos de culpa pueden actuar como activadores de procesos de decisión en pro de modificar actitudes y conductas para sentir alivio interior, o para mejorar relaciones interpersonales, entre otros beneficios. Pero también y por lo general, tienden a convertirse en grilletes que aprisionan e impiden crecer a quienes los experimentan.

Hay personas cuyas vidas orbitan alrededor de eventos que les producen sentimientos de culpa; sea que le fueron infiel a la pareja, o no atendieron debidamente a un ser querido, o faltaron a alguna norma laboral, o no estudiaron suficiente para aprobar una clase, etc.… Estas personas llegan a considerar que en tanto culpables, deben asignar más importancia al bienestar de las otras personas que al propio, con el fin de expiar culpas.

Estos comportamientos conducen a estas personas hacia la codependencia, entendida como una condición psicológica que les lleva a manifestar una excesiva e inapropiada preocupación por los demás.

La persona codependiente tiende a relacionarse con gente problemática, justamente para poder rescatarla y crear de este modo un lazo que los una. Con su constante ayuda busca generar, en la otra persona, la necesidad de su presencia, y al sentirse necesitada cree que de este modo nunca le van a abandonar.

Es muy común que en una relación, la persona codependiente no pueda o le sea muy difícil poner límites y sencillamente todo lo perdone, a pesar de que la otra persona llegue a herirle de manera deliberada, esto es simplemente porque el codependiente confunde la obsesión y adicción que siente por el otro con un inmenso amor que todo lo puede.

Hace un tiempo una joven mujer fue agredida físicamente por su pareja, cuando se le sugirió que procediera a denunciar la agresión, se negó a hacerlo argumentando que ella había tenido la culpa porque por cólera no le había servido la comida.

Un varón que vivía sometido a agresiones verbales por parte de su esposa, aceptaba mansamente el maltrato, alegando que él era culpable porque le había sido infiel a la esposa.

A la persona codependiente le es difícil alejarse de una relación enfermiza, hasta que reconoce su condición psicológica y decide hacer algo para cambiar la manera en que vive y así, terminar con la codependencia.
Hay que estar claros que la codependencia así como se construye, por lo general a través de sentimientos de culpa, de igual manera se puede desmontar. Para ello lo primero es aceptar que la vida que la persona codependiente está llevando es un caos debido a las relaciones tóxicas que ha desarrollado.

La Aceptación resulta cuando la persona se percata que ha postergado todo lo que tiene que ver con su vida por ocuparse de la vida de la otra persona y siente la urgente necesidad de cambiar, de tener una vida diferente.

Si Ud. está aprisionada(o) a codependencia pídale a Dios que le respalde para liberarse de esas cadenas, puede ser difícil pero para El todo es posible.  Invite a Jesús a su vida, dígale: Señor Jesús abro mi corazón y le acepto como Señor y Salvador de mi vida, ayúdeme a esforzarme y ser valiente para ganar la batalla contra la codependencia.
   
Queremos saber de Uds. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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