• Mayo 4, 2015, 3:05 p.m.

La codependencia, entendida como una condición psicológica que induce a preocuparse en demasía por problemas y necesidades de los demás, particularmente de personas del entorno inmediato (pareja, descendencia, amistades etc…), puede conducir al establecimiento de relaciones tóxicas que más temprano que tarde convierten en un caos la vida de la persona codependiente.

La codependencia resulta de eventos vividos, quizá dolorosos, que marcan la ruta de las personas atrapadas en dichos comportamientos. Es decir, estas son conductas aprendidas, por lo tanto, se puede afirmar que así como se aprenden de igual manera se pueden desaprender. Y el proceso de liberación se inicia a partir de que se toma conciencia que muchas cosas que te hubiera gustado realizar no las has llevado a cabo por privilegiar las necesidades, los gustos  y  hasta caprichos de otras personas. Es en este punto que se da la aceptación y se toma la decisión de decir y hacer ¡CAMBIO Y FUERA!

La etapa de Aceptación tiende a ser difícil, pues la persona se encuentra en el punto de partida donde la mente teje cualquier cantidad y variedad de escenarios, que generan inseguridad e indecisión.

Hace muchos años, un amigo a cuya esposa le decíamos doña Robustiana (personaje radial en la vieja Managua de los años 60 y 70 que maltrataba verbal y físicamente al esposo llamado don Cándido),  porque no lo respetaba, lo avergonzaba frente a los demás, etc…, cuando llegó al punto de inflexión de aceptar que la esposa era el principal factor de infelicidad en su vida, y que debía decidir si continuar en esa vida de sufrimiento, de frustración, de depresión, u optar por una vida mejor, dejándola si era necesario. El pensamiento que le atormentaba era: “Si la dejo se va a enfermar y hasta se puede morir”. Pasó a la etapa de introspección, repasó la película de su vida de matrimonio, hizo un balance cuyos resultados fueron negativos para él y finalmente optó por el camino de la separación. Hoy, después de un poco más de 30 años,  ambos reconstruyeron sus vidas, formaron un nuevo hogar y tienen una vida diferente.

La introspección es una especie de viaje interno que realizamos para tomar conciencia de la situación que hemos vivido y/o estamos viviendo. Cuando nos examinamos y establecemos lo que pensamos y sentimos, ello nos permite encausar los acontecimientos hacia una resolución favorable.

La introspección debiera ser una práctica más o menos habitual, ello nos proporciona la posibilidad de vernos en el espejo del alma, que nos devuelve una imagen tal cual somos: sin máscaras. No es sencillo pero debemos hacerlo sabiendo que no somos perfectos y que estamos dispuestos a enmendar errores del pasado, a renovar creencias y orientarnos hacia nuevos retos, a ser libres de codependencia y optar por una calidad de vida adecuada.

Si Ud. está aprisionada (o) por la codependencia, pídale a Dios que le respalde para liberarse de esas cadenas. Puede ser difícil,  pero para Él todo es posible. Invite a Jesús a su vida, dígale: Señor Jesús, abro mi corazón y le acepto como Señor y Salvador de mi vida. Ayúdeme a esforzarme y ser valiente para ganar la batalla contra la codependencia.
   
Queremos saber de Uds. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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