• Mayo 11, 2015, 11:06 a.m.

Se busca mujer dinámica y polifacética para trabajar al menos 90 horas a la semana, fines de semana incluidos. Deberá ser una magistral gestora financiera y de recursos humanos, creativa planificadora de eventos, decoradora, psicóloga, modista, chef y experta en todas las tareas del hogar. Se valorará positivamente que posea permiso de conducir, tenga habilidades de computación y experiencia como cuidadora de niños y ancianos. Sí, el contrato es por plazo indefinido. No, no podrá disfrutar nunca de vacaciones y lo más probable es que salga muy poco de casa.

¿Y la remuneración? Cero. Sí, ha escuchado usted bien: no le pagaremos nada.

Usted se ha presentado al puesto de madre a tiempo completo.

Esta disparatada oferta de trabajo no es más que una simulación de la complejidad y sacrificio del oficio de ser madre, una ocupación que, por no ser remunerada, oficialmente no se considera un trabajo. Pudiera parecer obvio que no podemos ponerle un precio a la maternidad, aunque sea solo porque el vínculo afectivo entre madres e hijos no se puede pagar con dinero. Pero también es cierto que el trabajo no remunerado tiende a ser infravalorado en el imaginario colectivo y, mientras las madres que trabajan fuera de casa al menos se sienten validadas por el salario que reciben, los millones de madres latinoamericanas y caribeñas que se dedican exclusivamente a su hogar y/o sus hijos suelen ser trabajadoras invisibles.

Es por eso curioso y revelador el índice desarrollado por una aseguradora norteamericana, que cada año cuantifica el trabajo que realizan las madres en casa. Según la valoración de este año, el trabajo de una madre se pagaría en el mercado con un sueldo anual de 65.284 dólares americanos, una cifra que es casi dos veces y media superior al salario promedio de un trabajador en Estados Unidos. El estudio se basa en los datos de salarios promedios que proporciona el Buró de Estadísticas Laborales de EE.UU.

El valor del trabajo de las madres, en alza

Además, el valor del trabajo de nuestras madres está en alza. Según el estudio, habilidades como la planificación de eventos o la decoración del hogar han incrementado en un 9% el valor del trabajo que realizan las madres en los últimos dos años. Tan solo en el último año, las madres estadounidenses se han revalorizado en 5.000 dólares.

Pero tal vez la aplicación más práctica de este estudio sea el poder desagregar los valores de ciertas tareas del hogar que en la actualidad realizan muchas madres, para realmente valorar sus aportaciones. Por ejemplo, una madre ahorra 7.300 dólares al año en el presupuesto familiar por cocinar, y 23.000 dólares en niñeras por cuidar a sus hijos. Entre otras curiosidades, muchos hogares se ahorran 300 dólares al año en cortes de pelo por tener una madre diestra con las tijeras, y hasta 1.000 dólares al año en detectives por saber a qué se dedican los niños cuando están fuera de casa.

¿Sorprendente, no? Al final del día, sabemos que el valor de una madre es incalculable. Pero en ocasiones como la celebración del Día de la Madre, no nos viene mal recordar que su trabajo tiene un valor de mercado. Devolvamos el favor de su trabajo gratuito con nuestro agradecimiento, amor y cariño. Para nuestras madres, no hay recompensa más alta.

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