• Jul. 16, 2015, 10:11 a.m.

El mercurio es un elemento natural que se encuentra en el aire, agua y suelo – y existe en varias formas. El mercurio en el aire eventualmente se deposita en el agua o en la tierra. Una vez depositado, ciertos microorganismos pueden transformarlo en metilmercurio, una substancia altamente tóxica que se acumula en los peces, mariscos y animales que se alimentan de peces.

La exposición al mercurio en niveles altos puede dañar el cerebro, el corazón, los riñones, los pulmones y el sistema inmunológico de las personas de todas las edades. Investigaciones muestran que el consumo de pescado en la mayoría de la gente no causa un problema de salud. Sin embargo, se ha demostrado que los altos niveles de metilmercurio en el torrente sanguíneo de los bebés no nacidos y los niños pequeños pueden dañar el sistema nervioso en desarrollo. Siendo así el mercurio  particularmente dañino para mujeres embarazadas y sus niños.

Esta semana, hubo mucha cobertura periodística de una decisión de la Corte Suprema en los Estados Unidos sobre los estándares para mercurio y otros gases tóxicos. Para muchos comentaristas, se dio un paso atrás. Pero eso es solo un paso más en un debate que lleva casi veinte años, y la decisión de lunes no cancela los estándares más altos que habían sido propuestos , simplemente significa que la agencia que los promulgara tendrá que revisarlos, con base en un nuevo estudio de costos.

En muchos países de América Latina y el Caribe hay una valoración diferente del medio ambiente. Las Constituciones de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Nicaragua, Paraguay y Perú consagran el derecho a un ambiente sano, libre de contaminación o ecológicamente balanceado, lo que influye en las decisiones para determinar la legalidad de regulaciones que restrinjan la contaminación.

La diferencia en la consideración del medio ambiente puede indicar que será más difícil implementar regulaciones en materia de restricción de emisiones en los Estados Unidos, aún más cuando las restricciones impliquen un costo a la industria mayor que el beneficio a la población y al medio ambiente medible con certeza.

Sin embargo, hay ejemplos en el mismo Estados Unidos de Estados que tomaron las riendas en la cuestión de emisiones, como el estado de California, quienes están en el camino a lograr una reducción del 80% en las emisiones con respecto al año 1990 para el 2050. Este mismo año los californianos también prometerán intentar llegar a una reducción de 40% comparado con el año 1990 para el 2030.

En países donde la industria eléctrica es a base de carbón, las emisiones de mercurio preocupan mucho. En America Latina nuestra matriz energética es bastante limpia, ya que tenemos muchas hidroeléctricas. Entonces, para mí, las preguntas que surgen de estos recientes debates son las siguientes: Tratándose de la salud o del medio ambiente,  ¿Cuántos dólares en beneficios justificarían imponer qué cantidad de dólares en costos? Y ¿Cuál podría ser la repercusión de esta decisión en los acuerdos de la COP21?

Sobre el autor

Horacio Cuevas es experto en sistemas de energía, políticas de desarrollo sostenible y marcos regulatorios y fiscales. Se unió al BID en enero de 2014 y tiene más de trece años de experiencia en el campo de la regulación de energía. En el BID, proporciona capacidad en política energética, marcos regulatorios y fiscales con el fin de apoyar el mejoramiento continuo y sostenible en los sistemas de energía en América Latina y el Caribe. Antes de unirse al BID, dirigió la medición del desempeño y la gestión de riesgos para el sistema de regulación del petróleo, el gas y el carbón para el Gobierno de Alberta. Antes de incorporarse al Gobierno de Alberta, practicó derecho energético y ambiental en México. Cuevas recibió una licenciatura en Derecho de la Universidad Autónoma de Querétaro en México y un MBA con especialización en Recursos Naturales, Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Alberta en Canadá.

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