• Jul. 16, 2015, 10:14 a.m.

Por Diana Braier y Julienne Gage

De camino al trabajo—especialmente en días en los que el tráfico es tan fuerte que los autos se quedan parados en las intersecciones durante múltiples cambios de luz en los semáforos—es probable que hayas deseado hacer ese trayecto en bicicleta. Pero usar la bici como medio de transporte puede ser todo un reto en una ciudad donde las ciclovías o los carriles para bicicletas son limitadas. Además, ¿quién quiere pedalear cuesta arriba para llegar al trabajo en un día caluroso?

Este tipo de escenarios son más graves en América Latina y el Caribe donde el tiempo de desplazamiento promedio es de dos horas en cada sentido (el equivalente a un mes perdido cada año). Además, muchos centros urbanos están ubicados en terrenos montañosos, las vías para bicicletas son pocas, y cientos de miles de nuevos autos entran en circulación cada año.

El BID está trabajando para mejorar el transporte en la región a través del mejoramiento de las calles, la expansión de transporte masivo, y alentando a las ciudades y municipalidades a incorporar ciclovías en sus planes de infraestructura. También está explorando algunas de las últimas innovaciones en ciclismo como las que se presentaron en el Foro Mundial de la Bicicleta que tuvo lugar en Medellín. Este año el foro presentó numerosas soluciones para este tipo de problemas, tales como: BikeShieldApp (Bici-Escudo Móvil) que alerta a los conductores cuando están cerca de una bicicleta, y el Copenhagen Wheel (Rueda de Copenhagen), una ligera y económica rueda motorizada que transforma temporalmente cualquier bicicleta en una bicicleta hibrida a través de una aplicación móvil.

Assaf Biderman, co-fundador de Copenhagen Wheel, dedica la mayor parte de su tiempo en encontrar soluciones y nuevos modelos de transporte para ciudades. “Más allá del medio ambiente, más allá del aire limpio, más allá del impacto económico, la gente está empezando a sufrir debido al número de horas que pasa dentro en una caja, y estamos viendo los numerosos ejemplos de esto,” dijo. De acuerdo con Biderman, los millennials en todos lados del mundo cada vez tardan más en obtener una licencia de conducir, y los japoneses menores de 35 años son menos propensos a comprar autos que las generaciones anteriores.

El Copenhagen Wheel cuesta alrededor de $1.000 USD, (un tercio del valor de una bicicleta eléctrica promedio), y un su sencillo diseño la hace fácil de manejar. El motor funciona con batería y se coloca dentro de la rueda. Una aplicación móvil permite que los ciclistas puedan pre-programar sus viajes con modos como “eco” y “turbo” que se ajustan a diferentes geografías.

“No hay válvulas reguladoras, ni botones, ni cables externos,” aseguró Biderman.Copenhagen Wheel. CORTESÍA

Imagina que estás viajando cuesta arriba en modo turbo, la brisa acariciando tu cara mientras pasas filas y filas de autos en el tráfico durante la hora pico, y de pronto un conductor ansioso ve la oportunidad de cambiar de carril y trata de adelantar lo más rápido que puede. Este es el momento en el cual, tanto los conductores de autos como los de bicicleta, podrían beneficiarse de una nueva aplicación para celulares llamada BikeShieldApp. A través de un timbre, el celular alerta al conductor que una bicicleta está cerca. La aplicación funciona aún en los puntos ciegos del auto.

Esta aplicación reduce el estrés a los conductores cuyo campo de visión oscila entre 65 de 365 grados, explica su inventor Pere Margalef, un ciclista español que ha pasado la última década montando su bicicleta dentro del notorio tráfico de Los Ángeles. Esta aplicación del exalumno de UCLA hace sonar una campana acústica en los teléfonos inteligentes de 4.000 conductores californianos y pronto llegará a 20.000 más de la ciudad de Guadalajara en México, a través de un convenio con el TEC de Monterrey.

“Creo que podrá mejorar la coexistencia en las calles y ayudar a los que no son ciclistas a entender que todos debemos compartir las vías, y que esto es posible con solo descargar la aplicación,” dice Margalef.

Entonces, puedes mejorar tu viaje utilizando un motor con modo turbo o una aplicación que te ayude a navegar el tráfico, pero ¿qué tanto puede esto mejorar el ambiente y reducir las horas de traslado para las masas?

“Creemos que somos parte de la infraestructura o al menos podemos ser parte de ella, incluso en el futuro cuando la aplicación este más desarrollada y tengamos los recursos para nuestra propia empresa. Esta misma compañía invertirá en infraestructura porque no podremos sustituir completamente una cosa con la otra, concluye Margalef.

¿Te interesa el ciclismo en América Latina y el Caribe? Para más información sobre tendencias y buenas prácticas, descarga la publicación Ciclo-inclusión en ALC. Guía para impulsar el uso de la bicicleta”.

Sobre los autores

Diana Braier es Asociada Senior de Comunicaciones en la Oficina de Relaciones Externas del BID.

Julienne Gage es especialista en comunicaciones multimedia en la Oficina de Relaciones Externas del BID. Ha trabajado como reportera y productora en América del Norte y del Sur, África y Europa , y con frecuencia investiga ideas para ciudades sostenibles .

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