• Ago. 5, 2015, 10:42 a.m.

Por Serrana Mujica y Carmen Fernandez

Cada año, el 9 de agosto, se conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. El tema del Día este año se centra en la cuestión del acceso a los servicios de la salud, ya que mejorar la salud de los pueblos indígenas sigue siendo un reto fundamental.

La Iniciativa Salud Mesoamérica 2015 (SM2015) —un proyecto de la Fundación Bill & Melinda Gates, la Fundación Carlos Slim, el Gobierno de España y el Banco Interamericano de Desarrollo— presenta su nueva publicación ‘Asuntos de familia: Un estudio cualitativo sobre las redes sociales durante el embarazo y parto en Mesoamérica. Chiapas-México, Guatemala, Panamá, Honduras y Nicaragua’.

El libro recoge los resultados de una amplia investigación en la que se llevaron a cabo 628 entrevistas con mujeres, hombres, personal de salud, parteras y otros actores claves en 29 comunidades rurales de estos cinco países.

El análisis de estas investigaciones permite concluir que en la mayoría de las comunidades estudiadas la mujer tiene poca o ninguna influencia sobre su embarazo y parto. Suele ser su  madre y su marido quienes toman las decisiones, éste último sobre todo en las emergencias en las que la vida de la madre o del feto corre riesgo durante el embarazo y en decisiones relacionadas con gastos económicos tales como el costo de transporte a los centros de salud. Sin embargo, en otras zonas estudiadas, como Chiapas (México) y Guatemala, es la suegra de la mujer embarazada la que toma estas decisiones.

El porcentaje de partos en los hogares es de casi el 70% en Guatemala y Chiapas, alrededor del 50% en Honduras y Panamá y del 40% en Nicaragua.

Llama la atención que pese al conocimiento biomédico del personal de salud en las comunidades estudiadas, su poder e influencia dentro de ella es mínimo. Solo en Nicaragua y algunas comunidades de Honduras se observó una mayor participación e influencia de este colectivo, en particular de los brigadistas y enfermeros auxiliares de los puestos de salud.

Aunque la región de Mesoamérica haya reducido las tasas de mortalidad materna ésta sigue siendo de las más altas del mundo. Por ejemplo, la de la Comarca de Guna Yala en Panamá es siete veces mayor que la del promedio nacional y las mujeres indígenas de Chiapas tienen una probabilidad de sobrevivir en el parto tres veces más baja que las no indígenas. En Guatemala, la mortalidad materna está localizada en 40 municipios del país que concentran el 50% del total nacional de muertes maternas.

Para entender el porqué de estas cifras, se han realizado estudios que identifican cuales son las barreras principales para la utilización de los servicios de salud por parte de las comunidades pobres, rurales e indígenas. Se ha descubierto que existen 4 tipos de barreras: geográficas, económicas, estructurales y socioculturales. Dentro de las barreras geográficas contamos, por ejemplo, el caso de una persona que viva en la Comarca Emberá-Wounaan de Panamá, donde el viaje en piragua por el río hasta el centro de salud puede tomar 5 horas y costar hasta 50 dólares, un monto que representa el ingreso de un mes para muchas personas de esta zona. De las socioculturales podemos destacar que a veces los médicos no hablan el mismo lenguaje que las embarazadas, por lo que la comunicación y la interacción entre ambos se dificulta.

Varias de las razones por las que las mujeres estudiadas alegan no haber acudido a los establecimientos de salud en el momento del parto son: “mi mamá y mi marido estaban conmigo durante el parto en casa”, “los servicios son gratis en el centro pero el carro no”, “el médico me habla y a veces no le entiendo”.

Para reducir la mortalidad materna los especialistas en salud del BID que trabajan en el proyecto de SM2015 creen que es necesario resaltar la importancia de que el parto sea asistido por profesionales cualificados y en los centros de salud, teniendo en cuenta a su vez las necesidades de las embarazadas y su núcleo familiar respecto a las prácticas tradicionales de su comunidad, incluyendo entre otras cosas el parto vertical y el acompañamiento de un miembro de su red personal de apoyo.

Otras recomendaciones son:

-        Proveer de información de calidad a la mujer embarazada y a su red social, incluyendo charlas con las madres, las suegras y los cónyuges.

-        Elaborar una estrategia de plan de parto basada en cada grupo etario y cultural.

-        Identificar y replicar los modelos de las buenas prácticas, como por ejemplo, el parto humanizado en Nicaragua que permite a la partera acompañar a la parturienta dentro del establecimiento de salud.

-        Elaborar estrategias de cambio de comportamiento. Una de ellas podría enfocarse en los mensajes sobre salud sexual y reproductiva y la planificación familiar, desmitificando las ideas sobre el parto institucional y los métodos anticonceptivos.

Para recibir información sobre publicaciones y artículos similares, suscribirse al Blog Gente Saludable del Banco Interamericano de Desarrollo.

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