• Ago. 13, 2015, 5:16 p.m.

La tecnología ha multiplicado la capacidad de la ciudadanía para intervenir en los asuntos comunes. Así, el uso de herramientas digitales y dispositivos móviles para la interacción social han creado un nuevo marco de actuación cívica.

Repositorios como Civic Commons o Stack Cívico, entre otros, nos dan la dimensión de la acción cívica digital. Además, Knight Foundation ha publicado un buen balance sobre la importancia de las tecnologías cívicas. De esta manera, la tecnología habilita la creación colectiva que promueve procesos de cambio y concientización sobre todo en los centros urbanos.

A continuación, describiré en qué se basa el valor cívico de las tecnologías digitales:

Permiten la colaboración ciudadana

El concepto de apropiación de las herramientas sigue siendo clave en una nueva teoría de la acción colectiva basada en las tecnologías móviles. La web y todas las soluciones derivadas abren nuevas opciones para desarrollar herramientas de activismo y compromiso social.

De esta manera, se abre la posibilidad de diseñar instrumentos de relación social que nos hacen más abiertos y colaborativos. Por ejemplo, se crean soluciones en las que podamos ser activos generadores de información y recopiladores de datos para agregarlos conjuntamente a través de procesos de crowdsourcing.

Diferentes proyectos relacionados con problemáticas urbanas se han basado en este modelo al buscar el aporte colectivo de información, tales como Change by us, Neighborland, Fix my Street, Open Plans.  Esto se da especialmente en las iniciativas de mapeado o simplemente utilizando aplicaciones móviles a través de las cuales los usuarios generan y comparten información. Sin embargo, el peligro reside en generar con ello esquemas de actuación en los que el ciudadano tenga un papel excesivamente pasivo como mero recolector  de información.

Así, las iniciativas de ciencia ciudadana (Smart Citizen Kit, Air Quality Egg o todo el trabajo dePublic Lab) o espacios como fablabs, maker spaces o laboratorios de innovación digital (Por ejemplo, Medialab Prado en Madrid o Laboratorio para la Ciudad en México D.F.) ofrecen una perspectiva más amplia de este tipo de ciudadanía digital activa.

Facilitan la participación política

La acción colectiva en las redes sociales y las aplicaciones móviles adquiere un potencial de politización para dar respuesta a problemas urbanos desde la pertenencia a la ciudad y la apropiación de las tecnologías.

Las apps se convierten en una vía más para romper el modelo tradicional de intermediación institucional del ciudadano, que ahora amplía su capacidad para intervenir y hackear el gobierno para crear soluciones colectivas fuera de los circuitos tradicionales.

Surge así, un cambio de perspectiva basado en tres pilares:

  1. La ciudad como plataforma para unos datos que deberían ser de “propiedad” colectiva.
  2. Los medios digitales como instrumentos de acción colectiva, co-creación y auto-organización.
  3. La capacidad de sumar a más actores y públicos a los temas de interés público.

Para maximizar el valor cívico que tienen las herramientas digitales también se requiere de  undiseño específico y explícito de promover un determinado tipo de ciudadanía que sea capaz de movilizarse y de responsabilizarse en los asuntos públicos.

La investigación Majority report de Play the City ha ofrecido algunas claves sobre cómo entender esta relación entre democracia y las herramientas digitales.

Generan soluciones abiertas

Una de las dinámicas que más está contribuyendo a ampliar el horizonte cívico de las tecnologías móviles son los datos abiertos. El procesamiento de datos públicos para su reutilización permite generar nuevas herramientas. Por ejemplo, visibilización de comunidades (Map Kibera) hasta la gestión de desastres naturales (Code for Resilience).

Estas herramientas basadas en datos abiertos permiten comprender mejor la realidad y sobre todo, construir soluciones abiertas aprovechando las tecnologías móviles. El uso de aplicaciones móviles y otras soluciones basadas en las tecnologías digitales para generar soluciones prácticas para los diferentes aspectos relacionados con la vida urbana se estánextendiendo por todo el mundo.

De esta manera, las tecnologías digitales implican un cambio de escenario sobre la forma en la que se organiza la vida en la ciudad, tanto para mejorar la eficiencia en la gestión de los servicios públicos y las infraestructuras como para habilitar una nueva acción colectiva.

¿Cuál es el valor cívico que han adquirido las tecnologías en tu ciudad? ¡Suma tu comentario abajo!

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