• Ago. 27, 2015, media noche

A pesar que la Ley 842,  Ley de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras, utiliza la expresión asimetría informativa, no la define, este es un dato muy importante si tomamos en cuenta el valor que tiene al momento de juzgar la posición de ventaja que tiene una de las partes frente a otra.

El microempresario

La ley menciona que los microempresarios que evidencien una situación de asimetría informativa respecto de aquellos bienes que no formen parte de su giro de negocio  tendrán la consideración de consumidores finales. No obstante, tal como ya se explicó la ley nada dice respecto de la denominada asimetría informativa.

Según los Lineamientos de la Comisión de Protección al Consumidor del Perú, en muchas de las ocasiones, el comprador, que puede ser una persona natural o jurídica, a pesar de ser quien mejor sabe lo que le interesa, no necesariamente tiene la información que le permita tomar la mejor decisión, por ende, tiene un problema de asimetría informativa, pues es el proveedor como consecuencia de su experiencia, quien tiene mayor y mejor información.

Ahora bien, no solo el microempresario puede encontrarse en una situación de asimetría informativa, en realidad, cualquier persona jurídica que contrate fuera de su giro lo está, en consecuencia no puede decirse que al microempresario se le esté tratando de una forma diferente y especial.

Asimetría informativa y destino del bien

En el sentido expresado, es preciso mencionar, que a pesar que la asimetría informativa es prácticamente una de las causas torales del porqué existe un régimen de protección especial para el consumidor, para la ley, al momento de definir quién es sujeto de su tutela, lo más importante es constituirse como destinatario final; es decir, el análisis fundamental descansa en el destino que el comprador le otorgue al bien, pasando la asimetría a un segundo plano.

En algunas ocasiones esta forma de análisis puede resultar en beneficiar a un profesional, piénsese en un  mecánico y electricista experto en reparación de vehículos que adquiere un automóvil para uso familiar.

Ante la situación planteada, la tendencia en algunos países de Europa no es necesariamente hablar de destinatario final o consumidor final, sino, de personas físicas que contratan fuera de su profesión o especialidad. 

Características fundamentales

En síntesis, puede decirse que la ley parte del supuesto que la persona física que adquiere como destinatario final se encuentra siempre en una posición asimétrica respecto de la información, cuestión esencial al momento de consentir o aceptar la compra de cualquier bien o servicio.

En cuanto a la posición del empresario, si pretende verse beneficiado por un régimen especial proteccionista, tienen que demostrar situación de asimetría informativa, lo que prácticamente se presume cuando este contrata fuera de su giro. 

En principio, los contratos entre comerciantes se presumen como actos de comercio y no como un acto de consumo a la luz de nuestro Código de Comercio y la Ley 842,  por lo que la carga de probar lo contrario le corresponde al empresario.

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