• Jul. 3, 2008, 6:47 p.m.
Carta a Emila Persola; y su solapado ateísmo.

Emila:

Yo creo que no hay que estar a la expectativa de que si Dios aparecerá o no. Creo que esa expectativa hasta el momento es lo que ha justificado todo delito, todo capricho, y toda moral que reclame para ella misma la autoridad que impone sobre el prójimo.

Yo también creo que el Dios judeo-cristiano está errado pero además es sanguinario; preciso, es un Dios antropófago y tiene frío. (¿Acaso no es morbo caníbal el que Abraham tuviese que demostrar ante Dios que era capaz de matar a Isaac?)

Dios se le ha manifestado al hombre en particular, pero nunca le ha dado su rostro a la humanidad completa. Nunca mostró sus vejámenes, sus latitudes y nunca explicó por qué dijo que venía “a traer espada al mundo”.

Dios nunca resolvió –ni en parábolas—esa intriga, ese misterio, y la justificación de tanto sadismo. Nunca dijo por qué Israel, paradoja e hijo pródigo --entre los pródigos—sería el elegido.

Occidente ha perdido su tiempo atrasando la evolución humana, siendo egoísta. Ha descubierto el vició de mercadear y de conseguir utilidades entre las causas que persigue el hedonismo. (¡Ay, por qué Yavé y Occidente –desde una cuna eurocentrista-- han tenido que caminar de la mano? –siempre me lo he preguntado).

Emila, en realidad con La Biblia yo concluyo que toda desgracia de la Historia Contemporánea es explicable a partir del secuestro que Pablo hizo del cristianismo: un miembro de las tropas romanas asentadas en Medio Oriente, que aceptó a Cristo, dominaba el latín, el griego, el hebreo y con ellas encontró las artimañas de persuasión; Saúl era una máquina de erudición, y utilizó los canales del helenismo, para catapultar su globalización religiosa.

Qué desgracia que Pablo inició su cruzada con el cristianismo y no con alguna otra religión menos dolorosa, que fuera menos rígida con la censura, la sobriedad y la tradición: eso dio origen a una doble moral en toda ella.

Pablo, trajo tanta desgracia a la humanidad, que le negó la vitalidad de pensar y elegir por sí misma. Y llegó a las escuelas helénicas con tan “madre cuento” que todas perdieron la popularidad de su mensaje ante ese imponente concepto de moda, que él llamaba Fé. (Hasta entonces el Logos Humano o Kama-Manas, como llaman en Oriente, no había asimilado ese concepto, ni su dimensión escatológica).

Esto, por su puesto, fue mucho tiempo antes de la epifanía de Constantino; aquél que triunfaría bajo el signo de la Cruz, (y para remate, lo hizo). Constantino estaba agotado, había perdido la confianza en sí mismo, se desvelaba por las noches, pero ya no conseguía placer en su harem ni en su concupiscencia personal. Y en la represión moral del cristianismo, se le volvió a erotizar tanto la vida, que aceptó a Cristo inmediatamente y aún con espasmos de por medio. Estaba revitalizado.

Pero atención, lectores incrédulos—aquí el cuestionamiento básica de discusión no es, si Cristo es o no El Salvador, --puesto que no es la Fe lo que se discute, ya sabemos que Fe es un pariente semántico de la manipulación y no entra a este debate.

Lo esencial aquí, lectores, es que Dios nos responda por qué permite que nos matemos tanto uno al otro (y reiteró su sadismo). Por qué permite que en función del otro nos reconstruyamos en jerarquía, es decir, “quítate tú/ pa` ponerme yo”, o ese otro discurso: “Acepta a Cristo si quieres tener vida eterna”. ¿Por qué Jehová tiene que ser tan totalitario, radical y celoso de sí mismo?

Puntualizándote, Emila, lo más espectacular –y sonso del judeo-cristianismo—es deber aceptar que Dios ofrece Vida Eterna; aunque reconozcámoslo, esa versión vende y eso es lo que la gente quiere comprar: VIDA ETERNA.

Son tan falaces los cristianos, que predican que la vida eterna es habitar en el Reino de Dios por los Siglos de los Siglos (-Amén!, -Gloria a Dios! diría uno de sus chicos con piloto automático). Pero, Emila ¿Te imaginas vos, tener que trabajar todos los días? O tener que reposar o andar “de paja” de palo en palo, buscando sombra para echarte y hablar “más paja”, viviendo en armonía junto a Cristo?

En las aulas de psicología la explicación lógica de ese paciente, es decir que el trauma de Dios además de ser crónico, aún se desconoce; por tanto, el dictamen expresa que hay que esperar a que crezca para diagnosticarlo.

Sin embargo, me parece tan buen plagiador el cristianismo que lo mejor que tiene incorporado en sí mismo, es la negación que hace de cualquier otra manifestación divina. Puesto que a todas quiere asociar con El Hades, Plutón, El Infierno, o eso que necesariamente amerite un Dolor Eterno. (Al menos los romanos tenían el Río Leteo y al cruzar sus aguas, los hados se apiadaban de nosotros y nos borraban la memoria).

En tanto, lo que sí sabemos, es que Dios tiene un complejo de inferioridad, urge por creerse más ante los otros dioses, y es homofóbico..

Siempre creo que Dios es un niño de seis años, sus padres de separaron y tiene miedo de que no haya nada allá Afuera. O tiene miedo de volver a ver a sus padres morir en algún holocausto, o asaltados por una pandilla de adolescentes, o en el terremoto en Managua de 1972.

Emila, Dios es la única entelequía humana capaz de enfrentar la soledad; y el judeo-cristianismo se ha valido de esa imagen acústica para lograr una caída en dominó de adeptos. Esa esa la tésis inicial del capitalismo: capital humano y becerismo.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus