• Oct. 11, 2015, 3:33 p.m.

Cuando se le pide a la gente que nombre instituciones en las que confían, nadie menciona a los bancos como su primera opción. De hecho, generalmente nunca están entre las cinco primeras opciones. Según el Edelman Trust Barometer, el sector financiero es una de las industrias que inspira menos confianza, una situación que se mantiene desde la crisis financiera mundial en 2008.

Los bancos han estado muy presionados para cambiar esta imagen y volver a ganarse la confianza del público con su brújula moral. En la publicación Harvard Business Review se menciona que una forma de hacerlo es generar confianza a través de la generosidad. Hay estudios que indican que las instituciones solo pueden generar confianza a largo plazo cuando demuestran que comparten valores e intereses con sus clientes.

Las prácticas comerciales sostenibles y la protección del medio ambiente ocupan un lugar cada vez más importante entre las prioridades de los consumidores. Esto se debe principalmente a la evidencia irrefutable de cómo la actividad humana está cambiando el clima global y el surgimiento de una nueva generación de consumidores a quienes les preocupa mucho más el medio ambiente que a la generación anterior.

Entonces, ¿qué pueden hacer los bancos para ser más sostenibles?

Hay un consenso internacional sobre una serie de criterios sociales y ambientales que los bancos pueden aprovechar para fortalecer la sostenibilidad de sus negocios. En concreto, los bancos pueden hacer lo siguiente:

1. Establecer una lista de actividades excluidas a las que no financiarán. A los bancos les importa a dónde va su dinero y generalmente se aseguran de reducir el impacto negativo evitando ciertas actividades destructivas. Por ejemplo, saben que no es un buen negocio invertir en actividades que supongan formas de trabajo forzoso peligrosas o en régimen de explotación, tala indiscriminada, juegos de azar o trata de personas. La lista de actividades excluidas es más extensa. Los bancos de desarrollo, incluida la Corporación Interamericana de Inversiones (CII), cuentan con una lista de actividades para las que no proporcionan financiamiento.

2. Desarrollar procedimientos para la selección de proyectos desde una perspectiva ambiental y social. Cuando los bancos asumen el compromiso ambiental y social, se aseguran que su dinero se utiliza no solamente de manera rentable, sino también concienzudamente. Cuando los bancos logran clasificar y mitigar los riesgos ambientales y sociales, pueden asignar sus recursos de manera más responsable. Y esto, por supuesto, solo se puede lograr fortaleciendo la cultura interna mediante capacitación integral de todo el personal.

3. Decidir cómo tratar los proyectos que suponen un riesgo altoLos bancos pueden evaluar el impacto de sus actividades de financiamiento y decidir si merece la pena apoyar a una empresa que necesita desarrollar herramientas para solucionar sus problemas actuales.

Los bancos de América Latina y el Caribe generalmente expresan que el problema no es que no saben qué hacer, sino cómo hacerlo. Un grupo de bancos que predica con el ejemplo es La Mesa de Finanzas Sostenibles de Paraguay. Este grupo, conformado por siete bancos comerciales, se estableció en 2012 y comenzó a trabajar para instituir prácticas sostenibles.

“En ese momento nuestro objetivo era atraer a prestamistas”, dice Jorge Sienkawiec, director de La Mesa, y agrega que se encontraron con que, además de ampliar sus propios recursos, podían ayudar a otros sectores del país a abrirse a mercados extranjeros. Además, desde que hicieron la transición a prácticas más sostenibles, los bancos han logrado reducir sus riesgos crediticios y sus gastos operativos y de capital.

La capacitación y el conocimiento son ingredientes clave. La CII viene proporcionando capacitación sobre sostenibilidad a bancos desde hace 16 años. Nuestra Semana de la Sostenibilidad facilita el intercambio de prácticas óptimas entre bancos de toda la región. Algunas instituciones con las que trabajamos tienen más recursos que otras, algunas están un paso adelante en el proceso y otras recién comienzan. Pero todas ellas enfrentan desafíos similares y se benefician del intercambio de ideas que han funcionado.

Los bancos y las empresas están cada vez más presionados por sus clientes y la sociedad civil en general para hacer su parte en la lucha contra el cambio climático y la inequidad social. La tarea de la sociedad como conjunto es conservar el planeta para las generaciones futuras y, en este contexto, las instituciones financieras tienen una función muy importante. Al adoptar prácticas sostenibles, los bancos pueden hacer que el mundo sea un lugar mejor. Además, generan una oportunidad importante de ganarse la confianza y crear una nueva imagen de sus negocios.

Sobre la autora

Angela Miller es la jefa de la División de Efectividad en el Desarrollo, donde se evalúan los aspectos ambientales, sociales y de gobernanza corporativa de los proyectos a fin de mejorar el impacto de la CII en el desarrollo de la región. La división también hace el seguimiento de los resultados de desarrollo de las operaciones de la institución. 

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