• Dic. 27, 2015, media noche

Tengo bien arraigado en mis creencias que la vida es de temporadas, todo lo que inicia indefectiblemente termina; todo lo que se espera llega y pasa; existe un tiempo para todo: para reír y para llorar, para la alegría y para la tristeza, para avanzar y para retroceder, etcétera… pero también creo firmemente que los seres humanos tenemos la capacidad innata del discernimiento y el libre albedrío, capacidad que nos equipa para influenciar y dar dirección a cada temporada que nos toca vivir.

El paso de un año a otro representa el inicio de una nueva temporada para la vida de cada persona; es período propicio para reflexionar sobre lo sucedido en el año que finaliza y establecer propósitos para el que inicia.

En lo que a mí respecta, para evaluar lo actuado en el año que finaliza, por una parte, trato de establecer lo que a mi fiel saber y entender son logros alcanzados, y por otra, recurro a la introspección (sin caer en la autoflagelación y procurando alejarme de la subjetividad), como método que me permite ver hacia adentro e identificar errores cometidos, para no repetirlos y me ayuda además, a la maduración y a la comprensión de cualidades y defectos propios. 

Finalizada la fase de evaluación, me dispongo a dar vuelta a la página, enfocarme en el presente y establecer metas para el año que inicia, con actitud propositiva, con alegría porque estoy ante una nueva oportunidad de hacer cambios y mejorar condiciones, calidad y nivel de vida.

Realizo este proceso sin perder de vista en ningún momento que la vida tiene altas y bajas (hay tiempo para todo), algunas de las cuales nos pueden tocar profundamente en nuestras emociones y nos pueden tambalear; sin embargo, me dispongo a fijar metas lleno de pensamientos y actitudes positivas, en mi caso, como cristiano, declarando bendiciones que Dios nuestro Señor tiene para nosotros y nuestra familia. 

La Biblia contiene una buena cantidad de mensajes, que si nos apropiamos de ellos, los creemos y ponemos en práctica, nos equipan y proporcionan la fortaleza necesaria para avanzar en el nuevo año hacia el logro de los propósitos que nos fijemos, más aún, si estos están alineados con los propósitos de Dios para nuestras vidas.

En Lamentaciones 2:22, el profeta Jeremías nos anima con la noticia de que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, cada año; por tanto hay que avanzar, no debemos detenernos en el camino aun cuando enfrentemos dificultades, porque es tiempo de nuevas oportunidades, de nuevas misericordias. 

En Romanos 8:28 dice: Todo lo que viene (sucede) a los que aman al Señor, ayuda para bien, si es conforme a su propósito. Esta palabra es poderosa, porque cualesquiera sean los resultados, siempre hay algo mejor, porque somos vencedores en Cristo Jesús.

Le invito a que iniciemos este nuevo año con la certeza de que será de bendición y representa nuevas oportunidades para todos.

Le traslado el mensaje que enviara mi apreciado amigo Jorge Navas: Mis mejores deseos para que ustedes y sus familias tengan un Viaje Placentero a bordo del vuelo 2016… Que su plan para el 2016 permita tener presente a Dios en todos sus caminos. ¡Bendiciones!

Queremos saber de ustedes. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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