• Ene. 10, 2016, media noche

Al iniciar este año me he propuesto la meta de mejorar significativamente en calidad de vida. Para lograrlo he decidido que es necesario aprender a hacerlo un día a la vez, viendo hacia atrás solo para tomar lo que edifica, caminando con visión de futuro pero sin preocupaciones por lo que creo podría venir y avanzando paso a paso hacia el puerto anhelado, ocupándome con dedicación al día de hoy. 

Vivir un día a la vez, al menos para mí no es fácil. Por años he sido un esclavo de la preocupación y el obligado estrés que esta genera, así como de trastornos psicosomáticos que de ella se derivan.

Poner en práctica la decisión de vivir un día a la vez y mejorar significativamente la calidad de vida, implica romper con el estado de esclavitud a la preocupación, romper los grilletes con que esta nos ata de pies y manos. Como cristiano en esta lucha me aferró a Dios, para Él todo es posible, por lo tanto para mí también lo es.

Al amanecer de cada día lo primero que hago es establecer conexión con Dios. Romanos 8:31 dice “Si Dios con nosotros, quién contra nosotros”, me apropio de esa palabra y me subo a la barca con Él, me dispongo a navegar ese día y sé que llegaré al puerto anhelado al final de la jornada.

Durante el día es muy probable que enfrentemos dificultades, que en algún momento nuestra barca sea azotada por vientos embravecidos. Jesús no nos deja solos en las situaciones difíciles, él sube con nosotros a la barca, no se queda en tierra, navega con nosotros.

La Biblia en Lucas 8:22 narra el siguiente pasaje: de pronto se desató una gran tormenta en el mar, de modo que las olas cubrían la barca; pero Jesús estaba dormido. Los apóstoles le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, perecemos! Y él les dijo: ¿por qué tienen miedo, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma…

Jesús quiere que enfrentemos los problemas, las dificultades del día sin miedo, sin amedrentarnos. Nos insta a que estemos firmes, que tengamos confianza en él, que nos levantemos cuando caigamos, que tengamos fe en que él nos acompaña y respalda en las batallas diarias. 

Es posible que durante el día Jesús pueda dormir en la barca, mientras uno enfrenta problemas y a veces hasta se siente derrotado, pero lo que si es seguro, es que cuando a uno le parece que ya no hay nada que hacer, que vas a ser atropellado por las dificultades y la alegría, la paz, la paciencia y hasta la fe te abandonan, entonces él aparece. Despierta con tranquilidad, en este punto las tormentas se calman, los problemas se solucionan y se continúa avanzando hacia la otra orilla.

Amiga, amigo, les invito a mejorar su calidad de vida, a vivir sin preocupaciones, ocupándose solamente del quehacer del día presente, quizá ni ustedes ni nosotros podamos hacerlo por nuestras fuerzas, los problemas aparecerán, pero así como surgen asi mismo serán resueltos, porque con Dios todo es posible, y con Él llegaremos al puerto anhelado.

Queremos saber de ustedes. Les invitamos a escribirnos al correo crecetdm@gmail.com

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