• Feb. 15, 2016, 9:05 a.m.

“La canciller del mundo libre”. Con este título arrancaba la revista Time su reportaje sobre la elección de Angela Merkel, la canciller alemana, como persona del año 2015, una de las noticias positivas en temas de género y liderazgo más destacadas del pasado año. Criticada en muchas instancias por su parcialismo político, la revista reconocía a pesar de ello su papel como referente femenino de liderazgo político, un mundo que sin duda alguna todavía es de difícil acceso para las mujeres.

Ahora bien, ver a Angela Merkel en la portada me hizo pensar varias cosas. Por ejemplo, que en todos mis años como fanática seguidora de Time no recuerdo a una sola mujer aparecer individualmente en la portada. Bueno, mi memoria no falló demasiado: efectivamente en mis 31 años de vida sólo ha habido otra mujer elegida como persona del año, la expresidenta de Filipinas Corazón Aquino en 1986. El repaso mostró otra cosa más: no sólo escasean las mujeres, en general es difícil encontrar en portada a alguien que no sea un hombre caucásico.

Volviendo a Merkel, es muy interesante ver el recuento del historial político de la canciller en una serie de fotografías que van desde edades tempranas hasta que toma puestos del Gobierno central alemán, primero como Ministra de la Mujer y Juventud y luego como Ministra del Ambiente. En la fotografía que ilustra este último puesto, a diferencia de evocar su liderazgo, vemos a una Angela que sirve café a sus colegas, el entonces secretario de su partido y el canciller.

Roles de género y costos de oportunidad

Lo más irónico de la foto es que, a pesar de que Alemania tiene uno de los mejores índices de equidad de género del mundo, la situación de desventaja parece no ser ajena a las esferas de poder, donde las tareas de servir o recoger la mesa o atender la casa parecen ser asignadas a las mujeres de forma natural y como una convención social aceptada. Muchos se preguntarán cuál es el problema con esta situación, y la respuesta es muy sencilla: en términos económicos es el costo de oportunidad.

Las mujeres en general emplean un 80% más de tiempo que los hombres en tareas de atención a terceros, incluyendo a niños y adultos mayores, lo que no les permite utilizar una parte importante de su tiempo a labores productivas remuneradas, lo que las sitúa en una situación de desventaja. Lo mismo ocurre en el ámbito laboral, donde por lo general no ocupan los puestos gerenciales y se dedican a labores más administrativas y de asistencia (¿has visto el video La igualdad de género funciona?).

Alguno dirá que la foto de esa joven Merkel fue tomada hace ya 20 años y que situaciones como esa ya no son parte de la realidad, pero lo cierto es que siguen sucediendo. Tal vez ya no veamos a la canciller o presidenta de un país en ellas, pero sí es fácil encontrar a colegas jóvenes en situaciones similares.

¡Hagamos un cambio! La próxima vez que en tu centro de trabajo una mujer sea señalada nuevamente como la encargada de servir el café o tomar las notas de la reunión, piensa que esa misma mujer puede ser la próxima portada de Time y actúa en consecuencia. Honestamente, no me gustaría aparecer en esa imagen como quien es servido y olvidado.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus