• Mar. 1, 2016, 1:23 p.m.

Es alentador, estimulante y gratificante observar la participación, cada vez más numerosa, de personas en actividades que tienen como propósito apoyar causas nobles, tales como: niños y niñas con cáncer, o huérfanos o abandonados o con capacidades diferentes, o que han sufrido quemaduras, o en la prevención de enfermedades epidémicas, etc.. Son innumerables las necesidades, pero la generosidad manifestada por la ciudadanía nicaragüense posiblemente rebasa las expectativas de quienes organizan estas actividades.

Este desborde de generosidad que transciende clases sociales, denominaciones religiosas, colores políticos, ocupaciones, escolaridad etc.… nos llena de esperanza e indica, que si bien abundan personas que en sus actuaciones muestran una exagerada ocupación y preocupación sólo por ellas mismas; que hacen gala de individualismo y comportamientos egocéntricos de distintos grados que se manifiesta de diversas formas; que no saben escuchar a los demás, y se esmeran en descalificar e ignorar los planteamientos de las otras personas; solamente piensan y actúan de acuerdo a sus propios intereses; se consideran el centro del universo, creen que todo gravita en una orbita que solo en su mente ególatra existe; también y más importante es, que debemos congratularnos que en nuestro país, las personas generosas  que se interesan por las necesidades del prójimo sobreabundan.

La generosidad es una virtud que capacita a la persona para desprenderse de cosas preciadas y compartirlas con otras personas a veces más necesitadas, experimentando satisfacción y alegría por contribuir a solucionar alguna necesidad. La generosidad tiene promesa para quienes la practican. La biblia en el libro Deuteronomio capitulo 15 verso 10 dice: Con generosidad darás, y no te dolerá el corazón cuando des, ya que el SEÑOR tu Dios te bendecirá por ello, en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas.

La persona generosa piensa en repartir aquello que tiene con otros menos afortunados. Su conducta se basa en reconocer las necesidades del prójimo y tratar de satisfacerlas en la medida de sus posibilidades.

La generosidad no sólo está asociada al dinero o a lo material. Una persona puede ser generosa dedicando tiempo a cuidar enfermos, o enseñar a leer a quienes no saben, o entretener niños en centros de atención a estos, o visitar y apoyar la labor que realizan asilos de ancianos, etc.. Hay muchas causas y actividades en que se puede volcar ese caudal de generosidad que la mayoría acumulamos en nuestro corazón.

La persona generosa da sin esperar nada a cambio, sin embargo, Jesús hace una promesa a quienes la practican, en Mateo 10:42 dice: Y cualquiera que dé a unos de estos pequeñitos un vaso de agua fría (una ayuda)….. de cierto les digo que no perderá (que obtendrá) su recompensa.

Mujeres y hombres nicaragüenses, que se cuentan por miles, que generosamente contribuyen a llevar alivio a las necesidades de todo tipo, aportando tiempo, recursos, bienes materiales, etc.. a organizaciones que con amor y dedicación desinteresada los canalizan a niños y niñas, adolescentes, jóvenes, adultos y adultos mayores, de cierto tendrán su recompensa, por que esa es promesa de Dios, y dice la biblia en el libro de Números 23:19: Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¡Él cumple lo que promete!.

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