• Abr. 10, 2016, 6:28 p.m.

La movilidad en bicicleta es un factor decisivo para la calidad de vida y la sostenibilidad de las ciudades. No se trata de impulsar una visión utópica o ingenua del desarrollo urbano, sino de aprovechar una herramienta práctica y poderosa para ayudar a resolver problemas muy complejos que enfrentan las ciudades. ¿Cómo podemos hacer entonces para que cada vez más latinoamericanos usen la bicicleta como medio de transporte?

Son muchas las ciudades que están dando enormes pasos en este sentido, y varias de ellas se encuentran en nuestra región. En base a estas experiencias, el BID junto a Gehl Architects ha desarrollado la guía “A todo pedal”, con el fin de ayudar a construir ciudades ciclo-inclusivas en América Latina y el Caribe. Esta guía será lanzada mañana viernes en el Foro Mundial de la Bicicleta en Santiago de Chile, el encuentro ciudadano global más importante en favor de la bicicleta.

A Todo Pedal

La bicicleta es el modo de transporte más eficiente y rápido para trayectos cortos (de hasta 5km) y para viajes asociados al transporte público. Es además un modo silencioso y no contaminante. En efecto, las ciudades ciclo-inclusivas se destacan por tener más espacio, menos congestión, aire más limpio y menos ruido. Como consecuencia, suelen ser ciudades más atractivas, en las que se disfruta estar y donde sus habitantes gozan de un mayor bienestar físico y mental.

El uso regular de la bicicleta (de al menos media hora al día) mejora la salud de las personas e incrementa su expectativa de vida en varios años. La evidencia demuestra que ir al trabajo en bici contribuye a la productividad laboral, del mismo modo que ir a la escuela en bici, o caminando, se correlaciona con un mejor rendimiento escolar.

¿Cómo crear ciudades ciclo-inclusivas?

No existe una estrategia única. Se requieren esfuerzos integrales y continuos, que tengan en cuenta el contexto local, y combinen diferentes actuaciones. La guía “A todo pedal” es un instrumento práctico para evaluar qué tan ciclo-inclusiva es nuestra ciudad y para diseñar e implementar políticas públicas que permitan avanzar en los tres ejes indispensables para la ciclo-inclusión: diseño, cultura e instituciones.

  1. Diseño de infraestructura

Contar con infraestructura de calidad es un prerrequisito esencial para promover el uso de la bicicleta. Luego de muchas décadas de ignorar las necesidades de los ciclistas, es necesario que el diseño urbano vuelva a tomarlos en cuenta, garantizando que la infraestructura sea segura, conveniente y agradable. Solo así la bicicleta podrá competir con el automóvil como medio de transporte.

La condición básica para que más personas prefieran la bicicleta es que se sientan seguras. De lo contrario, solo serán los jóvenes, en su mayoría hombres, quienes la adopten por sobre otros medios de transporte. Los ciclistas comparten la calle con el tráfico motorizado pero son muy vulnerables frente a éste. Es por ello que se requiere un uso más democrático del espacio, pacificar el tráfico, reduciendo velocidades, y en muchos casos, adoptar soluciones extremas, como la separación física de los modos, construyendo ciclo-rutas segregadas que ofrezcan mayor seguridad a las personas en bicicleta.

Las ciclo-rutas también deben ser convenientes, haciendo posible que los ciclistas realicen viajes rápidos, de la manera más directa posible, minimizando el número de desvíos. Si hacer un viaje corto en automóvil toma menos tiempo que hacerlo en bici, se incentiva su uso. Para evitarlo, las ciudades deben contar con una red coherente de ciclo-rutas que priorice al ciclista y brinde la oportunidad a todos de ir a cualquier lugar de la ciudad en bicicleta. Es fundamental además que esta red esté integrada al transporte público.

Pero no es suficiente con lograr que la bicicleta sea un modo de transporte seguro y rápido. Muchos la elegimos por razones menos funcionales. La bici ofrece experiencias de viaje más placenteras que los demás medios de transporte. Es necesario que las rutas sean agradables, es decir, que garanticen que los viajes en bicicleta se realicen en un ambiente confortable y en un paisaje urbano atractivo. No alcanza con maximizar la eficiencia del viaje, es necesario maximizar también la experiencia de las personas. El buen diseño de la infraestructura ciclista y su entorno hace de la bicicleta una opción mucho más atractiva.

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  1. Cambio cultural

     

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    El Manual del Ciclista de Buenos Aires provee los datos necesarios para aprovechar la bicicleta en la ciudad

La experiencia internacional demuestra que el mayor reto de las ciudades no es construir infraestructura ciclo-inclusiva, sino impulsar el desarrollo de una verdadera ‘cultura de la bicicleta’ en la ciudad. “La obra de ingeniería es necesaria para que la gente se anime a andar en bicicleta, pero al cambiar la cultura lo que estamos haciendo es transformando ciudades, haciéndolas más vivibles”, comenta Guillermo Dietrich, Ministro de Transporte de Argentina, y principal impulsor de la transformación de Buenos Aires en una ciudad más ciclo-inclusiva.

Es clave desarrollar en la ciudad una cultura que promueva el respeto a la bicicleta y que realmente valore su impacto positivo sobre el medio ambiente, la salud pública y la equidad urbana. La ciudad ciclo-inclusiva justamente incluye a todos. En ella, todas las personas, hombres y mujeres, de distintas edades y niveles de ingreso y con diferentes grados de habilidad física usan la bicicleta como modo de transporte.

  1. Instituciones pro-bici

En tercer lugar, para promover el uso de la bicicleta de forma masiva se requieren instituciones fuertes, capaces de implementar las distintas iniciativas ciclo-inclusivas. Esto implica por un lado, que los gobiernos locales cuenten con capacidad de gestión, incluyendo un equipo dedicado a diseñar, implementar y hacer seguimiento a la estrategia de movilidad en bicicleta.

Las ciudades necesitan además dotarse de regulaciones pro-bici, que incentiven el uso de la bicicleta y promuevan un uso más racional del vehículo particular. La capacidad institucional también debe verse reflejada en políticas de financiamiento que priorizan inversiones en este modo de transporte y en la disponibilidad de recursos para la implementación de la estrategia de movilidad en bicicleta. Sin dudas, la bicicleta es la inversión más costo-efectiva en materia de transporte.

¿Qué tan ciclo-inclusiva es tu ciudad?

Como suele decir el urbanista danés Jan Gehl, la ciudad del futuro es amable con las personas. La ciudad del futuro es por lo tanto humana, caminable y ciclo-inclusiva. En ella la bicicleta es una alternativa real de transporte para hombres y mujeres de todas las edades.

Entender cómo estamos hoy es un primer paso esencial para luego diseñar una estrategia de movilidad en bicicleta efectiva. Evalúa la condición actual de tu ciudad respondiendo esta encuesta y descarga la guía “A Todo Pedal” aquí http://ow.ly/105GR9

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