• Jul. 11, 2016, 11:52 a.m.

En uno de estos días que realizaba mi caminata habitual, observé una pareja de supuestos enamorados que muy juntos el uno del otro, mantenían lo que parecía una conversación, ella tenía cara de aflicción y miedo, mientras él le reclamaba señalándola con el dedo índice. Escuché que le decía: “si no cortas la amistad con… dejo de quererte y no vuelvo a salir con vos….”.

La expresión del rostro de la jovencita quedó registrada en mi mente, así como la actitud, conducta y palabras manipuladoras, agresivas y opresivas del muchacho.

Entendidos en el tema afirman que el amor no es una cualidad genética, sino que es resultado de mentalidades entrenadas, preparadas en prácticas afectivas y respetuosas, así como principios y valores, todo lo cual constituye el amor en factor de protección para las personas que lo experimentan.

La pasión también es fruto de un entrenamiento permanente que se recibe mediante  mensajes transmitidos por cierto tipo de canciones, películas, series, telenovelas, etcétera, que resaltan lo pasional, sentimental, que al contrario del amor representa un factor de riesgo para las personas.

Diversos autores hablan de varias formas de amor, en el diálogo platónico El Banquete del Amor se habla de tres formas: Eros; amor apasionado, instintivo, conectado a la sexualidad, busca el placer y el juego;  Ágape: amor tierno, compasivo, que da sin esperar recibir, sensible, prioriza el bienestar de la otra parte; y Philia: valorativo, admiración, comparte ideales y valores, va mas allá de la satisfacción personal. 

El doctor Augusto Cury establece la diferencia entre pasión y lo que él denomina el amor inteligente, el cual se basa en principios y valores. Entre otras menciona que “la pasión exige más de lo que da; por el contrario el amor da mucho más de lo que pide”, además “la pasión es factor de opresión para las personas; mientras el amor es fuente de libertad”.

Amiga, amigo, Jesús quiere que tengamos alta calidad de vida, él nos enseña acerca del amor verdadero, que nada tiene que ver con lo pasional. 

En 1ra. de Corintios 13:4-9 dice: El amor es sufrido; es benigno; no tiene envidia; no es jactancioso; no se envanece; no hace nada indebido; no busca lo suyo; no se irrita; no guarda rencor; no se goza de la injusticia; se goza de la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Cuando el amor verdadero se arraiga en la mente, en el corazón, determina conductas de las personas y estas además se impregnan de gozo, paz, gratitud, paciencia, mansedumbre y dominio propio, todo lo cual libera y propicia alta calidad de vida. 

Si se pone en práctica el amor verdadero, la joven mencionada al inicio tendría mayores elementos para discernir y decidir a quién aceptar como pareja. De igual manera el joven tendría conductas apropiadas, afectivas y respetuosas con su joven pareja. 

Queridos amigos, apreciadas amigas, procuren entrenarse en el amor verdadero, háganlo con la ayuda de Jesús, para él todo es posible. Clámenle y acéptenlo en su corazón, hagan ustedes su parte con fidelidad y él hará la que le corresponde. Entonces experimentarán alta calidad de vida que proporciona el amor verdadero. 

Queremos saber de usted, le invitamos a escribirnos al correo electrónico crecetdm@gmail.com 

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