• Jul. 9, 2008, 6:28 p.m.
Comodidad. Eficiencia. Seguridad integral para el usuario. Servicio ininterrumpido e higiénico. Trato digno y respetuoso. Esas son las garantías que usted como usuario del transporte público jamás ha disfrutado.

A los anteriores, agregué un derecho aún más inaccesible: un medio ambiente sano y saludable. ¿Nos hemos preguntado alguna vez las consecuencias que produce el inoperante, deficiente y nocivo transporte público en nuestra salud? Si no, ya debe saber que en la cuestión climática los buseros tienen su papel. Unidades que contaminan de forma atmosférica y acústica. Estas traen consigo graves afecciones pulmonares, menor desarrollo de la capacidad pulmonar en la niñez, cáncer, afectaciones en el cerebro, pérdida de la habilidad olfativa y en el caso de la contaminación acústica la habilidad auditiva; perjuicios fisiológicos, psicológicos y en el comportamiento humano.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, indica que cada año más de 80.000 adultos de más de 35 años mueren en ciudades europeas por exposición continuada a contaminantes procedentes del tráfico. Sin embargo, la Unión Europea certifica que estas muertes ascienden a más de 310 mil personas. En estos momentos, mueren muchas más personas por efectos de la contaminación que por accidentes de tráfico. ¿Cómo estará la situación en Nicaragua, qué estudios o investigaciones se han hecho al respecto?

No lo sé, sin embargo, por experiencia propia que los buses noventeros esos, me han hecho vivir , son causantes de la vulneración de nuestro organismo. ¿Cómo es posible que esos automotores “pasen” pruebas mecánicas y de emisión de gases? Si lo único nuevo que tienen esos artefactos, son las famosas barras electrónicas indicando: “pase y no se detenga”, aparte de los coloridos afiches publicitarios que recién les han colocado.

Lamentablemente, la precaria voluntad institucional para solventar la situación, los buseros que jamás dejarán de serlo; las nuevas unidades de transporte que nunca saldrán a las calles y el normado, pero inexistente derecho del consumidor en Nicaragua, sobre todo cuando se reclama algún abuso de los transportistas, son realidades innegables y dolorosas en detrimento nuestro y del ambiente.

No obstante, el camino a la legalidad y respeto debe ser cimentado: “¿qué heredaremos a nuestros niños?” Al final, esa frase cliché encierra las posibles, futuras respuestas. ¿Les heredaremos una cultura de irrespeto a sus propios derechos, de indeferencia ante las arbitrariedades, un país contaminado, contrariado e imposible? Y es que el planeta no va nada bien. Ante un medio ambiente que oficialmente no se ha declarado extinto, pero que va directo a la lista roja, no se avistan acciones individuales, ni institucionales honestas. Pronto pagaremos por oxígeno, ya pagamos por agua, se escasea le energía eléctrica, los alimentos.

En un país en el que la calidad de vida disminuye cada vez, las respuestas se postergan, y el silencio denigra y socava, debe ser primordial en la agenda ciudadana y gubernamental, propiciar encuentros y aportar propuestas dirigidas a tratar a fondo y de forma consciente, al menos uno de los sectores –de los muchos – que se encuentra en constante crísis, como lo es el transporte, porque de su deficiencia o mejoría depende la ocurrencia de terribles consecuencias o la estabilidad integral de los ciudadanos.

Hay que abogar por un mejor trato para nosotros los usuarios, que reúna las calidades en el trato y el cuido del ambiente. Hay que exigir un mejor estado mecánico y más unidades de transporte. Requerir esfuerzo mayor de la Policía Nacional en la realización más continua de chequeos de emisión de gases, y aumento en la seguridad en el tránsito. Hay también que demandar al Ministerio de Transporte e Infraestructura, a las Alcaldías Municipales, que promuevan el mejoramiento de las vías y propongan para descongestionarlas. Hay que emplazar al MARENA, al MINSA, al Ministerio Público por los delitos ambientales, ésto es holístico.

No es argumento válido que en países como el nuestro, en donde las preocupaciones prioritarias es conseguir alimento o procurarse un empleo, no se exija que se respete nuestro derecho a la no contaminación.

Las personas a veces piensan que el reciclaje de la basura, la contaminación acústica o el grado de emisión de dióxido de carbono automotriz, son escenarios propios de países industrializados, y por ello, no debemos involucrarnos, sin embargo, aunque Nicaragua no esté aún al nivel de México, no debemos pensar que aún hay tiempo. El tiempo se acabó en el momento en que nuestro ambiente lo desvirtuamos en algo dañino y lo volvimos en nuestra contra.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus